Un Mes Negro
Hola, me llamo Susana, ante todo gracias a todos los que me habéis leído, sobre todo aun más agradecida a aquellos que me habéis escrito. Agradezco de corazón, que os haya gustado e incluso que os haya sido tan placentero, como a mí relatárosla.
Ante todo me debo disculpar, pues no siempre puedo responder a todos los que me habéis mandado vuestro email, pero os aseguro que los leo con el mayor de las satisfacciones y os contestare, en la manera de lo posible. También me debo disculpar, por todos aquellos que me quieren poner en contacto conmigo, sobre todo cuanto enciendo el Messenger, pero os comento que me es imposible contestar a todos, aun más cuando aumentan el número de pestañas elevándose.
Os recordaré que soy una ardiente chica del sur de Andalucía, de 23 años, morena, de ojos castaños, de 1.75m de altura, 90/59/88 aprox., y bisexual. Me considero una chica simpática, abierta (a veces muy abierta), extrovertida, atractiva, inteligente, en otras palabras una sin vergüenza integral, muy buena gente, simpática y bastante loca... vamos una chica con la que se puede pasar un buen rato (joder, algo más de 15 minutos…). Me gusta conocer gente, descubrir cosas nuevas, divertirme, lo típico de una chica de mi edad (tengo una manera especial de ver la vida). Me gusta salir, hacer locuras, aunque me sea difícil de reconocer que me gusta beber demasiado (joder, no soy alcohólica… pero debería controlarme). Si queréis saber mas de mi, al final de mi confesión os comento algo mas de mí.
Llevó un tiempo cansada de la monotonía, pues la experiencias que tengo son iguales o bastantes parecidas. Mis contactos diarios han sido o viejos verdes engrandecidos por poder no sólo acariciar un cuerpo joven sino hasta llegar a follarme hasta chicos prepotentes, de saber lo que necesito sin poder aguantar ni al menos 15 minutos (joder, todos sois iguales tanto largar que me vais a dejar satisfecha y luego nada de na). Hace unos días que llevaba comentando a mi chico el cambiar, pero ni caso, me comentaba que el estaba bastante bien como para cambiar, que eso es significado de madurez, que posiblemente sean mis hormonas o incluso posiblemente que vaya a tener la regla, la verdad el escucharlo me hizo pensarme mi relación con el, pues entre un cruce de comentarios y palabras malsonantes, comentamos que necesitaríamos algo de tiempo o mejor dicho espacio. Os debo reconocer que a veces mi temperamento me puede, pues cuando me dejó llevar por los nervios os admito que soy bastante bocazas, y después de 10 minutos de reflexión voy enfriándome.
Aunque la verdad os debo ser sincera quizás mi chico tuviera razón, pero tocó mi vena sensible y no pude callarme por lo que explote. Lo peor es que lo voy a echar de menos, sobre todo por las noches cuando me vaya a la cama a dormir, acostumbrada a que el haga que tenga sueño, que me haga vibrar hasta que me quedé dormida, o incluso peor el no tener que llevarme a la boca esa savia que tanto me gusta… su rico néctar caliente (mi Gressy… uummm). El sólo pensar que me voy a costar sola, sin que al menos me haya echo alcanzar tres orgasmo, me pongo enferma. Aunque lo cierto es que las últimas semanas me dejaba mas que a media (joder, insatisfecha es la palabra, el muy capullo echa la culpa al trabajo), no era muy normal en el aunque se que mantiene otras relaciones, pero es un pacto de mutuo acuerdo.
Recuerdo como cierto día me parece que fue una semana después de nuestra primera discusión sería, cuando llegué a mi casa tras cerrar la puerta tras de mí, escuché extraños sonidos provinentes del dormitorio y aun mas cuando vivo sola, me dirigí hacia mi dormitorio despacio y con cautela, llevándome la sorpresa al coger in fraganti a mi chico con una chica… follando en mi cama (me quedé mas que sorprendida… pues es mi cama), pero mi sorpresa fue en aumento al descubrir quien era la chica, pues de quién se trataba era mi propia sobrina (joder, eso sí que me asombro). Aunque no me debería de molestar, por la libertad que nos hemos dado ambos respecto al sexo, el cual somos libres de follar con quién queramos. La verdad pensé como decía mi sobrina todo queda en familia. Joder es que follan a diario, no es que me moleste que lo hagan, sino lo que me molesta es que lo hagan en mi cama.
Recuerdo que les comente que podríamos formar un trío, pero rechazaron mi propuesta e incluso cierta vez que estaban liados, me acerque y me echaron, no dejándome participar, ni aun quedándome en la misma habitación que ellos masturbándome. Pero lo más inrí, es que tengo que aguantar a mi sobrina, como le gusta contarme con pelos y señales lo que hacen, de cómo mi chico la penetra sin cansarse e incluso en cierta vez hasta sangro. Pero no he podido más y he dicho basta, los he mandando a la miérda, aunque me pese y me duela, aunque cada noche lloré por que no está a mi lado y no lo sienta cerca, cuando desee contarle como me ha ido el día y no pueda escucharme, pues eso es lo que más me gusta de el, que sabe escuchar y como me da buenos consejos como me indica el como y el por que, aunque a veces lo que le comenté sea una chorrada. Sobre todo cuando lo necesite en mi cama para calentarme con su cuerpo, cuando más lo voy a echar de menos será cuando quiera hacer el amor con el y no este.
Como voy a echarlo de menos, sobre todo el poder sentirlo dentro de mi, como me va a poder satisfacerme sí lo he echado de mi lado (el sólo pensar que está noche me acuesto sola me pongo mala), por que mi cama está vacía y fría, quizás por tonterías mías. Bueno continúo, como cada mañana cuando me desplazó hacia mi trabajo, como norma general siempre me cojo el mismo camino, pues a veces he cogido otras alternativas no saliéndome tan buena la idea. Por lo que suelo coger el mismo camino, con los mismos semáforos. En uno de ellos hay un chico de color (ostias, todos los semáforos hay al menos un chico de color), al cual conozco ya desde al menos dos años. Pues siempre me ofrece pañuelos de papel o un diario llamado la farola, y por un euro suelo comprar algunos o incluso se lo doy sin querer nada a cambio.
Aunque con el pasó del tiempo, hemos ido cogiendo confianza, pues como a todo el mundo da algo de conversación, conmigo suele durar más de 5 minutos, e incluso el tiempo que dura el semáforo en darnos paso. A medida que ha ido pasado el tiempo, he dejado que sus comentarios suban de tono, siendo ya no sólo picaresco sino incluso con cierta picardía en sus palabras, aunque en verdad el cachondeo es mutuo. A veces sus comentarios son respecto a mi forma de vestir, que le gusta o no la opinión de un hombre a veces es también buena, como voy maquillada, o incluso por mi expresión observa sí voy bien o voy triste, Samoa como el se llama en un momento de balón, le conté lo que me había pasado con mi chico el cual entre sus palabras de consolación, se ofreció a consolarme sino tenía pretendientes, la verdad sus palabras en ese momento me vinieron muy bien. Aunque me cae bastante bien, nunca se me ha pasado por la cabeza llevar un chico de esto a casa, pues quién sabe lo que podría hacer… bueno sí lo se, pero normalmente eso sólo me ocurren en mis fantasías.
De todas forma, en el caso que me maltrate para robarme o quién sabe sí incluso algo peor (dios, hazlo ya), siempre está el caso que me pueda pegar alguna enfermedad venérea, infección contagiosa o enfermedad sexual. Pero mi frustración iba en aumento, pues tuve un fin de semana de lo más decepcionante. Coño, con deciros que me comenzó a irme mal desde el mismo viernes, nada mas salir de la oficina, me dirigí donde había quedado con un chico por el Messenger, el cual ni apareció. Por lo que pasado una hora más o menos de espera, me marche dando vueltas por la zona, a ver que me podría salir, teniendo mas o menos suerte al salirme un segundo chico, el cual este no sólo me babeo, sino nada más sacársela del interior de su pantalón se vino (coño, seamos justa, no se quién estaba más nerviosa, el por la ocasión o yo por desesperada). Bueno continuo… nada más darle un par de achuchones se vino, si… el muy cerdo se corrió, dejándome toda manchada de sus líquidos, y lo peor de todo que aún estaba más caliente que antes.
Sigo, el sábado nada de nada, joder era increíble como si tuviera un letrero en la frente el cual pusiera “prohibido follar”, pero para mas inrí fue que quería quedar al menos con un chico, para que me acompañara a ir al club de intercambio, pero ni por esa, como que al final me quede en casa viendo una película porno mientras me masturbaba era patético. El domingo para que contaros, sólo con deciros que llegué a pensar e incluso en hacerlo con mi padre, pero el muy cabron por un día que soy yo quién quiere y estaba dispuesta… estaba enfermo (Joder, aunque lo parezca no soy una ninfomána, pero llevó demasiado tiempo a pan y agua. Coño, que me han acostumbrado bastante mal, lo reconozco), ya hace mucho tiempo que no me han introducido nada… Joder que mal suena. Por fin lunes, cuando nada mas levantarme me duche, mientras desayunaba pensaba en que ponerme… vestiría de forma llamativa, pues estaba deseosa de enrollarme con quién sea, sin importarme como fuera mientras pudiera satisfacerme.
Por lo que me situé delante del armario, observando que ponerme dejando caer sobre la cama las posibles prendas, cuando acabe de vestirme más parecía que salía de cacería un sábado noche que a trabajar un lunes. Pues imaginaros la facha que tenía, me puse una mini falda de color negra tableada, un camisa blanca de cuello redondo, una chaqueta de cuadros blanco y negro, con un gran cinturón rojo encima de esta ceñida a la cintura, de ropa interior unas braguitas blancas de encajes, un sujetador blanco sin tirantas de media copa y apertura delantera, y para finalizar unas medias negras de blonda tipo ligas con encajes y encima de estas unos pantys tipo leotardos hasta por encima de las rodillas de color rojo, y para finalizar unas botas negras de cuero. Nada más coger las llaves del coche, me monte y salí del garaje en dirección a la oficina, no llevaría no más de cinco minutos cuando se me vino a la cabeza, la última vez que estuve follando con mi chico (joder, sin haberlo planeado hicimos una serie de locuras, que mi tan siquiera lo hubiéramos pensado). Además con tal facha me sentía una pervertida, una calientapolla en busca precisamente de eso.
Comencé a calentarme de tal manera, que aparte varias veces mi mano derecha del volante, dirigiéndola hacia mi entrepierna, alternándola con la palanca de cambios mientras conducía. No pude negarme a sentir el tacto de mis manos acariciar mis muslos, llegando un momento a deslizarla por mi muslo hacia mi pubis, sintiendo ya cierta humedad en mis braguitas. Comencé primero a pasarme las yemas de mis dedos sobre la tela de mis braguitas, notando no solo mis vellos como se me erizaban, sino como acaricio levemente mi vulva, sintiendo hasta escalofríos (joder, como hecho de menos un hombre). Continúo que me pierdo, continué frotando con varios de mis dedos, sintiéndome perdida ya la apertura de mis labios vaginales, para continuar por meter varios de mis calientes dedos por el borde de mis braguitas, hasta notar claramente mis vellos ocultando mi hinchada vulva. Comencé a masturbarme de manera que pudiera calmarme, al menos hasta que pudiera llegar a la oficina, pues luego ya acabaría en los aseos, con el escalimetro.
Sin darme cuenta que ya estaba detenida en el semáforo, pues como una autómata me había parado al ver el semáforo en rojo. Cuando unos golpes en la ventanilla me sacó de mis placenteros pensamientos, por no deciros que avergonzada saque de entre mis muslos mi mano, los cuales aun dos de mis dedos permanecían húmedos y calientes. Al levantar mi vista, me di cuenta que era el chico de color, que vende los pañuelos de papel, el cual observaba asombrado la escena, comentándome este al bajar yo parte de mi ventanilla, que estaba libre y sin ningún tipo de plan para a lo largo del día, pues siempre que yo quisiera podría hacer lo que quisiera con el. Mientras el muy cerdo por no deciros privilegiado, pues se restregaba contra parte del cristal de la ventanilla, el mas que llamativo bulto de su entre pierna. De nuevo me comentó que tenía una manguera lista para poder apagar cualquier fuego, eso siempre que yo lo deseará y estuviera dispuesta, nada mas comentarme esto comenzó a restregar de nuevo su bulto por la ventanilla, asombrada me quede al ver como ese objeto iba creciendo (joder, observaba como ese monstruo iba cogiendo forma…Dios, la boca se me humedecía por no deciros otra cosa).
No se como pude permitir aquello, como deje que me convenciera, quizás su manera de decírmelo o que me sentía tan excitada y caliente que me pudo. La verdad no se que coño se me pasó por la cabeza en ese momento, sobre todo cuando me pidió que pusiera las luces de emergencia, que bajara la ventanilla totalmente, que iba a introducir su brazo hasta sentir con su mano lo caliente que estaba, que quería sentir entre sus dedos mi humedad. Os admito que dude unos minutos, algo obvio pues una situación como aquella no te ocurre todos los días, además no me dejó meter mano tan fácilmente aunque lo parezca lo contrario, pues suelo escoger normalmente al hombre. Pero quizás fuera ese momento de debilidad, o que por otro lado deseaba sentir ese momento de morbo y excitación, o lo más posible que estaba desesperada por encontrar algo. Que me pareció intruso para mi misma que aquello estuviera pasando, lo que hice a continuación fue pulsar el botón de bajada de la ventanilla, observando como una estatua ese chico allí mismo aun lado de la carretera, al lado de la calzada y al paso de la gente.
Deje que este hombretón, introdujera su largo brazo negro dentro de mi coche, al tiempo que este me miraba con una amplia sonrisa en su rostro, sintiendo como el peso de su mano se posaba sobre mis muslos, para dejarla deslizar entre mis muslos hacia mi entre pierna, creí que directamente la introduciría hacia mi pubis, pero me equivoque pues comenzó a deslizarla por mi muslo dirección hacia mis rodillas, topándose con el bordado de mis medias y ascender de nuevo hasta mi ingle. Cuando por fin descendió su mano entre mis muslos, sentí como pasaba las yemas de sus dedos rozando la tela de mis braguitas, sobre los vellos de mi pubis casi me viene en ese momento. Dios, como explicaros lo que sentí cuando esos gruesos dedos rozaban con fuerza sobre mi pubis, quise morirme cuando esos dedos mas que presionar creí que se me introdujeria dentro de mi vagina, con braguita y todo el muy cabron. Quise comentarle que deseaba desistir en mi acción, pues sabia que aquello era un error… sobre todo el dejarle hacer, rápidamente le comente sin mucha convicción que me había precipitado, que me había dejado llevar por la calentura… por la excitación, excusándome pidiéndole disculpas por las molestias.
Al tiempo que con mi mano quise apartar su fuerte brazo… sin mucha fuerza certeza por mi parte, pues lo reconozco la inseguridad que mostraba era aparente (coño, dudaba… era un momento de debilidad). Cuando comenzó a deslizar sus dedos de arriba hacia abajo al tiempo que masajeaba mis labios vaginales, la presión de mi mano sobre su brazo fue disminuyendo a medida que me sentía mas extasiada, hasta apartarla por completo dejándole hacer. Joder, como explicaros lo que me hizo sentir en esos momentos, aun mas al notar sus dedos juguetear con mi vulva. Comenzó primero a frotar sobre mis mojadas braguitas a lo largo de mis labios vaginales, para continuar al tiempo que echaba hacia un lado la tela de mis braguitas, por introducir sus dedos notándolos con descaros sobre mi orificio vaginal. Tuve que morderme los labios rápidamente, pues solté varios gemidos que intruso varios transeúntes miraron hacia donde yo estaba, que bochorno estaba pasando, al tiempo que le solté en voz baja algunas comentarios y sonidos de satisfacción. Pero lo mejor estaba por venir, pues como explicaros lo que sentí, al notar como unos de sus dedos mientras frotaba en círculos sobre mi vulva, sintiendo como otro de sus dedos comenzaba a presionar mi encharcada vagina (claramente reconocible ese dedo corazón, tan largo como grueso).
El muy cabron no tenía prisa penetrándome con su dedo muy despacio, hasta sentir como el cielo se me habría después de introducírmelo varias veces, el cual solo me introducía hasta la mitad para que en un momento dado, sin previo aviso me lo introdujo entero hasta sentir su duro nudillo atravesar mi labios inferiores, el cual me provoco como consecuencia de tal penetración, el arrancarme mí primer orgasmo… entre suspiros y murmullos de satisfacción (Dios, mas parecía una gata en celo que una perra caliente, pero como explicaros lo que me hizo sentir). Joder, cuando mejor lo estaba sonó el puto móvil, el cual me hizo despertarme de este maravilloso letargo de placer, por lo que divise el reloj del coche dándome cuenta la hora que era, le comenté entre excusas que debía de irme a trabajar que intruso ya iba tarde. Recuerdo que me comentaba que sí le iba a dejar en ese estado, mientras se señalaba con sus manos un inmenso bulto que marcaba en su pantalón azul de deporte, que me asuste con solo pensar en su tamaño, al tiempo que lo frotaba contra la ventanilla intentaba persuadirme a modo de que me quedara. Pero joder yo estaba aún peor de lo que estaba, aunque me había provocado con sólo sus dedos un inmenso orgasmo, imaginaros lo malita que estaba y lo peor que me sentía mal, al dejarlo en ese estado.
Bueno continuo, observando este que al final me marcharía, fue sacando su brazo del interior del coche, mientras me excusaba no quise mirarle a la cara por vergüenza, cuando me di cuenta del semáforo pues aproveche el cambio de luz de paso, dejándolo allí de nuevo de pie vendiendo sus pañuelos de papel. Dirigiéndome hacia la oficina, recordé en ese momento lo que en cierta ocasión me comentó un compañero, referente a que sí en algún momento necesitará un sitio donde estar a solas con alguien y sobre todo en intimidad 100x100, me fuera al aparcamiento subterráneo de la planta menos dos, al fondo hacia la zona de los juzgados. La verdad sí antes hice una locura con el chico de color del semáforo, ahora estaba pensando hacer otra pero está seria aun peor. Sin pensármelo dos veces cogí el móvil, tras marcar el número de la centralita de la oficina, me pasaron con una compañera la cual le comenté que no me sentía nada bien, que tenía ganstronteritis con vómitos, fiebre e incluso diarrea, por lo que me quedaría en casa ante los oportunos consejos de está, de que tomé una cosa u otra. Nada más colgarla, aprovechando que estaba dentro de la rotonda, gire el volante a modo de dirigirme de nuevo hacia el semáforo, en busca del chico.
Cuando estuve a pocos metros de el, le pite en varias ocasiones a modo de llamar su atención, cuando por fin me vio tras hacerle algunas señas, el chico en un par de zancadas estuvo en mi coche (joder, con el Carl Lewis de las narices). Tras comentarle que subiera dentro del coche, nos pusimos en dirección hacia el aparcamiento de mi oficina, mientras comenzó a introducir su mano a mis muslos, no dejaba de acariciármelos subiendo hasta rozar mis braguitas. Una vez en el interior del estacionamiento, busqué el lugar indicado por mi compañero, que tras encontrarlo estacione el coche de manera de ocultarlo lo más posible. Nada más parar el coche, apague el motor y girándome hacia el chico apenas me dio tiempo para mas, pues este se abalanzó hacia mí… en busca de mis labios, dándome tales besos que me hizo notar su lengua en mis amígdalas, mientras sus manos una estaba en mi cuello y lo otra ya estaban magreando mis pechos sobre la camisa.
Comencé por quitarme mi gran cinturón rojo, continuando por despojarme de la chaqueta al tiempo que le comente que me ayudara, en vez de eso comenzó a desabrocharme los botones de la camisa, el cual con gran habilidad los abrió todos dejando mi sujetador a la vista, introduciendo sus brazos alrededor de mi cuerpo en busca de hacer soltar el broche, comentándole al tiempo que lo solté que era de apertura delantera, dejándolo caer sobre mi cintura. Recuerdo que cuando comenzó a chupar mis pechos mientras los sujetaba con sus manos, dirigió su larga y enrojecida lengua a lamer mis pechos, y a mordisquear mis pezones hasta endurecerlo de tal manera, que me dolían de lo empitonados que me los había dejado, pellizcándomelos al mismo tiempo. Apartándolo un poco le comente, que deberíamos de pasarnos al asiento trasero para estar más cómodos, no hizo falta repetírselo dos veces pues salio rápidamente del coche, saliendo yo para meterme primero dentro, le comente de nuevo que debería de despojarse de alguna prenda mas por la incomodidad de quitárselo dentro, cuando delante mía se quito no solo de la chaqueta del chándal sino también del pantalón, me quede pasmada al ver el cacho de manguera que marcaba dentro de esos ajustados bóxer.
Nada más sentarnos detrás, me gire hacia el chico lanzándonos de nuevo a besarnos, sus manos de nuevo a mis pechos, yo la verdad con lo lanzada que soy no supe que hacer, que tras darse cuenta a modo de motivarme y que contribuyera, retiro su mano de mi cuello dirigiéndola hasta mi mano, que tras sujetarla la llevó hacia su miembro, al principio fui con cautela pues mas parecía una serpiente, para continuar con decisión sujetándola, pues deseaba ver y probar ese armamento. Comencé a introducir mi mano dentro de su bóxer, con la intención de cogersela y comenzar a masturbarla, pero me fue imposible sacársela más por la presión de sus calzoncillos que por mi torpeza. Nada mas sacársela por fin, estuve mirándola varios minutos a modo de creerme lo que estaba viendo. Mientras el, de momento se saciaba con mis pechos, pues era increíble como su lengua de un sólo lenguetazo, recorría en toda su totalidad mis senos.
Mientras con una de sus grandes manos, me la sujetaba a modo que no se le escapara, dirigiendo su boca al tiempo que sacaba su larga lengua, lamía mi pecho y succionaba mis pezones hasta notar de nuevo el preludio de un orgasmo. Quizás era mi estado, el cual estaba demasiado sensible. A medida que nos masturbábamos fui quedándome con menos ropa, no os imaginéis que me desnudo sino todo lo contrario, la camisa me la abrió desabotonando mis botones, el sujetador abierto, la falda subida a la altura de mi cintura. Me comentó que deseaba que me la tragara, la verdad ante semejante artilugio dude que eso me entrara en la boca, pero probamos colocándonos en el asiento trasero, primero yo y luego el al tiempo que se bajaba los pantalones y los bóxer, comenzó con una de sus manos a estirársela como sí no la tuviera lo bastante grande.
Cuando fui inclinándome ante su miembro, comencé primero a darle pequeñas lengüeteadas sobre su cabezona enrojecida, para continuar a hacérsela por todo su tronco hasta llegar a sus testículos, me asombre que tenía sus genitales depilados o acaso es que ellos no les salen pelos. Mientras el se había girado de modo que sus brazos llegaban perfectamente a mis nalgas, y sus manos a mis húmedos orificios, comenzó primero a manosear mis glúteos, para continuar por recorrer mi ingle desde mi orificio anal lista el vaginal, comenzando a frotar sobre mis labios vaginales, al tiempo que con su otra mano humedecía mi orificio anal, comenzando al tiempo que me introducía uno de sus dedos, a pasar sus dedos en círculos sobre mi vagina.
Recuerdo con satisfacción, como se recreaba en jugueteaba con mis agujeros, con ambos al mismo tiempo con mi orificio vaginal y mi orificio anal, era increíble como este chico me trabajaba, eso si yo no dejaba de masturbarle. Cociéndome con su gran mano por la nuca fue retirándome de su miembro, al tiempo que colocando sus manos sobre mi cintura a modo de levantarme y posarme sobre el, colocando mis rodillas sobre el asiento. Fui sintiendo como pasaba una de sus manos por mis orificios, acto seguido tomando su miembro lo repitió, pasándome ahora su endurecida cabezota por mis orificios, apto seguido me comento que me iba a penetrar. Coño, siendo otro no hacia falta que me avisara pero siendo el mejor avisar, sentí como la punta de su miembro colocarse sobre la entrada de mi vagina, para comenzar a presionar. Como deciros lo que sentí, como ese pedazo de polla fue introduciéndose poco a poco hasta que la tuve dentro de mí.
Creí que era un pulpo, pues mientras su miembro me penetraba al mismo tiempo que frotaba mi vulva, o intruso manoseaba mis pechos. El marcaba el ritmo pues sabia que en ese momento era suya, aceleraba sintiendo como golpeaba mi útero aunque más creí que se me introduciría dentro, para minutos después paraba el ritmo siendo las embestidas más lentas. Era mi primera vez con el, no significa que fuera la primera vez que lo hacia con un hombre de color, pues ya los había probado antes y continuare haciéndolo, pero nadie la tenia como el pues con sus 26 cm., me tenia empalada completamente. Estaba llevándome a sensaciones de satisfacción total, no se cuantos orgasmo obtuve, llego un momento que me comento que me masturbara yo misma, mientras el me penetraba (joder, no hizo falta que me lo dijera dos veces), pues lo que mas deseaba que se viniera, quería sentir su leche dentro de mi. Continuo pues, mientras me penetraba acelerando cada vez mas el ritmo, había comenzado a introducirme uno de sus dedos por mi orificio anal, sintiendo como era doblemente insertada, sintiendo como se le hinchaban las venas de su miembro señal que se iba a venir. Cuando por fin se vino, dios cuanta leche soltaba el muy cerdo, no solo se vino dentro sino cuando la saco aun soltaba, llenándome mi pubis, mi vientre y manchando el coche.
Saliendo del coche comenzó a vestirse sin haberse al menos limpiado, cogiendo unas toallitas húmedas le ofrecí algunas, a modo de que pudiera asearse al menos, recuerdo que cuando recogí mis braguitas del suelo para ponérmela, se acerco a mi el chico pegándose de nuevo por detrás, sintiendo su miembro de nuevo en plena forma en mis nalgas. Girándome con rapidez, observe como su miembro de nuevo la tenia tiesa, aun sin haber pasado ni diez minutos. Os admito que me costo detenerlo mas por como estaba, pues el muy hijo de puta estaba de nuevo listo y quería continuar, pero entro en razones mas por mi que por el. Pero en parte fue gracias a unos ruidos los cuales habíamos escuchado, mas la en verdad por que no queríamos problemas, pues había mentido referente a mis estado. Me marche hacia mi casa de momento iba bastante satisfecha, y con la promesa de volverlo a repetir cuando yo quisiera (la verdad, el no tener a mí chico lo facilitaría). Bueno hasta otra, pues el mes fue muy largo, duro y muy negro…
Bueno ante todo, debo deciros referente a los comentarios de mi forma de explicaros mis historias. que si mi escritura, no esta bien redactada, que apenas es legible, que tiene dificultad a la hora de leer o incluso que da mal sentido, a la hora de explicar los placeres obtenidos o sentidos. Lo siento enormemente, pero intentare redactaros lo mejor que pueda mis experiencias, me cuesta a veces escribir todos mis sensaciones, pues el plasmarlas creo que es lo mas difícil. Espero que os haya gustado, si queréis que siga contaros me lo comentáis pues me gusta mucho recibir vuestros email. A aquellos que queráis contactar conmigo hacedlo a mí dirección de email susanabix@hotmail.com.
O si queréis pasaros por mi blogs, aunque se que no esta actualizado, si os muestro con varias fotos susanabix-misconfidencias.blogspot.com
domingo, 1 de marzo de 2009
Pido y necesito como mujer
Pido y necesito como mujer Hola, me llamo Susana, ante todo gracias a todos los que me habéis leído, sobre todo aun más agradecida a aquellos que me habéis escrito. Agradezco de corazón, que os haya gustado e incluso que os haya sido tan placentero, como a mí relatárosla. Ante todo me debo disculpar, pues no siempre puedo responder a todos los que me habéis mandado vuestro email, pero os aseguro que los leo con el mayor de las satisfacciones y os contestare, en la manera de lo posible. También me debo disculpar, por todos aquellos que me quieren poner en contacto conmigo, sobre todo cuanto enciendo el Messenger, pero os comento que me es imposible contestar a todos, aun más cuando aumentan el número de pestañas elevándose. Os recordaré que soy una ardiente chica del sur de Andalucía, de 23 años, morena, de ojos castaños, de 1.75m de altura, 90/59/88 aprox., y bisexual. Me considero una chica simpática, abierta (a veces muy abierta), extrovertida, atractiva, inteligente, en otras palabras una sin vergüenza integral, muy buena gente, simpática y bastante loca... vamos una chica con la que se puede pasar un buen rato (joder, algo más de 15 minutos…). Me gusta conocer gente, descubrir cosas nuevas, divertirme, lo típico de una chica de mi edad (tengo una manera especial de ver la vida). Me gusta salir, hacer locuras, aunque me sea difícil de reconocer que me gusta beber demasiado (joder, no soy alcohólica… pero debería controlarme). Si queréis saber más sobre mí, me lo decís en un email y quien sabe que más os cuento. Antes de comenzar os debo confesar que prefiero respecto al sexo a una chica en vez de un chico, aunque como bien sabéis tengo novio. En mis gustos con los hombres mi preferencia es el sexo anal, y poder degustar o mejor dicho el comerme una buena polla (sin importarme el tamaño pues a veces el grosor es lo más importante). Aunque mi novio en la cama es el mejor de los amantes… es toda una maquina con sus 19cm, pero la culpa ha sido de quien me inicio o para ser exacta quien me hizo perder mi virginidad. Pues os diré que no fueron el inicio deseado, todo lo contrario con lo que me paso con las chicas, las cuales me hicieron disfrutar y aprender a gozar. No es por despreciar a todos aquellos que me habéis poseído, los cuales algunos me habéis oído gritar vuestro nombre entre jadeos, como el mejor de mis amantes… que no es verdad, pero en cambio ha habido hombres que si me han hecho gozar y les agradezco de corazón su virtud y estima de continuar, por eso se que estas palabras no molestan a mi chico. Os voy a confesar lo que necesito y espero como mujer:· Necesito todos los días sentirme deseada por mi pareja, si no la tengo cualquier hombre que me mire cuando voy por la calle me vale.· Necesito que me digan todos los días que me quieren o que me lo demuestren (prefiero lo último aunque pueda resultar agotador...)· Al menos una vez a la semana me gustaría un detalle romántico, aunque me regalen una rosa arrancada de un jardín.· Una vez al mes necesito replantearme mi vida, ver lo que tengo, lo que necesito y lo que me falta y ser consecuente con ello y si es necesario cambiar algo.· También necesito discutir, aunque sea por alguna tontería, que siempre te den la razón aburre.· Me gusta que me den la razón, que te lleven siempre la contraria cansa.· También necesitó de vez en cuando pelearme, para sentirme viva, necesito luchar por algo aunque no sea necesario, para saber lo que puedo perder.· Es obligatorio que recuerden las fechas especiales, no cuesta tanto apuntarlas en la agenda del móvil, no? (como hago yo)· Una vez al mes suelo levantarme sintiéndome feliz y afortunada por todo lo que tengo.· También una vez al mes me levantaré pensando que todo es una mierda y que no merece la pena luchar por nada.· Necesito llorar de alegría, de tristeza y de la risa.· Me gustaría que los cambios de humor cuando tengo la regla no afectasen a las personas que me rodean.· Una vez a la semana sería estupendo que alguien me reconociese algún mérito y me felicitase por ello.· Molaría follar todos los días/tardes/noches (siempre que ese mes no tenga a nadie con quien pueda hacerlo).· Me sentiría bien si al menos una vez a la semana pudiese hacer algo bueno por alguien, bien sea conocido o desconocido.· Fundamental tener amigos gays, las mujeres a veces entre nosotras somos muy malas.· Estaría guay que una vez al mes se hiciese exactamente lo que yo quiero y como yo lo quiero.· Imprescindible que se me escuche cuando hablo, cualquier persona que no sepa escuchar no llega a ser nadie importante en mi vida.· Me gusta escuchar, cualquier cosa de la gente que me importa para mí jamás será una tontería.· Preferiría poder mear de pie como los tíos.· Necesito mi espacio, intimidad y sobre todo soledad cuando yo sea la que la busque.· Sacar tiempo de debajo de las piedras para pasarlo con mi gente (familia, amigos...)· IMPORTANTÍSIMO que no me quiten lo que me dan. Por poneros un ejemplo... Si mi novio me da todos los días cinco besos, esos besos ya me pertenecen, el día que me de cuatro pensaré que algo no va bien (quien me dice que no sea buscado otra). Puede darme más de cinco y no pasará nada, pero menos no.
Bueno os confesare lo que últimamente me esta ocurriendo, por motivo de trabajo de mi chico me quedo sin plan en casa, os explico normalmente una vez cada dos semanas le toca guardia en su empresa, eso de ser muy bueno en tu empresa no es bueno. Al principio me enojaba bastante, pues en medio de una velada suena el puto móvil, teniendo que salir pitando y no solo dejándome sola, sino sin poder llamar a nadie (…mas por si aparece temprano). Por lo que quitándome la ropa me pongo ropa para estar en casa cómoda, nada más acabar de cenar y viendo la hora que es, encendí la televisión haciendo zaping, hasta que en unos de esos canales aparecen una pareja que se están poniendo las botas, cuando me fije bien que canal era me di cuenta que era el canal 47 (la porno). Tras colocarme tumbada en la cama mirando la pantalla, como hipnotizada voy separando mis piernas, al tiempo que con una de mis manos voy acariciando mi cuello, descendiendo por mis pechos, vientre hasta mi pubis y de esta manera volver a repetirlo pero hacia arriba.
A medida que me deje llevar por las caricias, mi cuerpo estaba cada vez mas caliente, mas sensible e incluso con pensamientos impuros, mi mano hacia rato que había atravesado los escasos vellos de mi pubis, pasándome de forma circular la yema de mis dedos por mi vulva presionando de vez en cuando, continuando por recorrer mis labios vaginales… Dios que placer (donde coño hay un hombre). Me di cuenta que estaba mas que preparada para cualquier hombre o mujer con arnés, pues mis dedos se me introducían con cierta facilidad. Recuerdo una de tantas, cuando suena en esos momentos el puto móvil, para averiguar tras hablar precisamente con mi chico que esa noche no aparece, y eso que le cuento con todo detalle que llevo, como estoy y que estoy haciendo, pero nada no lo convenzo.
Por lo que nada mas colgarle, pienso que no me voy a dormir en ese estado y en vez de darme una ducha fría, opto por acercarme a unos de los cajones de la mesita de noche de mi chico, cogiendo de su interior unos juguetes que me había comprado en la farmacia un vibrador de dedo (probarlo chicas es buenísimo, es el de DUREX) y otros que lo había comprado en el sex show del pasaje de a calle Tetuán con calle Sierpes, en este ultimo se dejo una pasta pues con solo deciros que me compro unas bolas chinas que le salieron por 40€ más el correspondiente vaselina de agua que eran otros 25€, bueno acabo y un consolador con protuberancias (este ultimo mejor no decir cuanto). Continuo, no me hacia falta echarme vaselina alguna bastante estaba con la propia, por lo que comencé a juguetear con mis nuevos juguetes, restregándomelos a lo largo de todo mi cuerpo, sintiéndolos vibrar al tiempo que me ponían cada vez mas caliente.
Mientras el vibrador de dedo me lo pasaba acariciando mis pechos, sintiendo mis endurecidos pezones con el vibrador comencé primero a rozármelo por mi pubis, descendiendo a medida que me lo iba introduciendo por mi orificio vaginal, sin poderlo evitar tuve mi primer orgasmo normalmente no los tengo tan pronto, pero quizás fuera por mi estado. Sin tiempo para poderlo degustar, me fui acariciando mis senos con fuerza, ascendiendo mi mano por mi cuello hasta mi rostro, e introduciendo mis dedos húmedos de mi propio néctar en mi boca, y de nuevo descender a modo de pellizcar nuevamente mis pezones. Os debo de mencionar que en todo momento no dejaba de penetrarme con ese inmenso consolador, el cual me arrancaba profundos orgasmos dejándome de lo más extasiada y por que no admitirlo satisfecha.
Pero hasta pasado una hora o algo mas de una hora no me pude quedar dormida, no solo extasiada por los orgasmos que he comentado, sino por el mismo cansancio, aunque eso si aun continuaba caliente, pues lo que más necesitaba en ese momento era algo duro y caliente… coño una “polla” para entendernos (y eso que cuando me quede dormida, ni me acorde que dentro de mi culito había un huésped). Por lo que me quede dormida sin mis braguitas, bueno hasta aquí llego esta nueva confesión, ya en las próximas confesiones, os relatare mas.
Bueno ante todo, debo deciros referente a los comentarios de mi forma de explicaros mis historias. que si mi escritura, no esta bien redactada, que apenas es legible, que tiene dificultad a la hora de leer o incluso que da mal sentido, a la hora de explicar los placeres obtenidos o sentidos. Lo siento enormemente, pero intentare redactaros lo mejor que pueda mis experiencias, me cuesta a veces escribir todos mis sensaciones, pues el plasmarlas creo que es lo mas difícil. Espero que os haya gustado, si queréis que siga contaros me lo comentáis pues me gusta mucho recibir vuestros email. A aquellos que queráis contactar conmigo hacedlo a mí dirección de email susanabix@hotmail.com.
O si queréis pasaros por mi blogs, aunque se que no esta actualizado, si os muestro con varias fotos susanabix-misconfidencias.blogspot.com
Bueno os confesare lo que últimamente me esta ocurriendo, por motivo de trabajo de mi chico me quedo sin plan en casa, os explico normalmente una vez cada dos semanas le toca guardia en su empresa, eso de ser muy bueno en tu empresa no es bueno. Al principio me enojaba bastante, pues en medio de una velada suena el puto móvil, teniendo que salir pitando y no solo dejándome sola, sino sin poder llamar a nadie (…mas por si aparece temprano). Por lo que quitándome la ropa me pongo ropa para estar en casa cómoda, nada más acabar de cenar y viendo la hora que es, encendí la televisión haciendo zaping, hasta que en unos de esos canales aparecen una pareja que se están poniendo las botas, cuando me fije bien que canal era me di cuenta que era el canal 47 (la porno). Tras colocarme tumbada en la cama mirando la pantalla, como hipnotizada voy separando mis piernas, al tiempo que con una de mis manos voy acariciando mi cuello, descendiendo por mis pechos, vientre hasta mi pubis y de esta manera volver a repetirlo pero hacia arriba.
A medida que me deje llevar por las caricias, mi cuerpo estaba cada vez mas caliente, mas sensible e incluso con pensamientos impuros, mi mano hacia rato que había atravesado los escasos vellos de mi pubis, pasándome de forma circular la yema de mis dedos por mi vulva presionando de vez en cuando, continuando por recorrer mis labios vaginales… Dios que placer (donde coño hay un hombre). Me di cuenta que estaba mas que preparada para cualquier hombre o mujer con arnés, pues mis dedos se me introducían con cierta facilidad. Recuerdo una de tantas, cuando suena en esos momentos el puto móvil, para averiguar tras hablar precisamente con mi chico que esa noche no aparece, y eso que le cuento con todo detalle que llevo, como estoy y que estoy haciendo, pero nada no lo convenzo.
Por lo que nada mas colgarle, pienso que no me voy a dormir en ese estado y en vez de darme una ducha fría, opto por acercarme a unos de los cajones de la mesita de noche de mi chico, cogiendo de su interior unos juguetes que me había comprado en la farmacia un vibrador de dedo (probarlo chicas es buenísimo, es el de DUREX) y otros que lo había comprado en el sex show del pasaje de a calle Tetuán con calle Sierpes, en este ultimo se dejo una pasta pues con solo deciros que me compro unas bolas chinas que le salieron por 40€ más el correspondiente vaselina de agua que eran otros 25€, bueno acabo y un consolador con protuberancias (este ultimo mejor no decir cuanto). Continuo, no me hacia falta echarme vaselina alguna bastante estaba con la propia, por lo que comencé a juguetear con mis nuevos juguetes, restregándomelos a lo largo de todo mi cuerpo, sintiéndolos vibrar al tiempo que me ponían cada vez mas caliente.
Mientras el vibrador de dedo me lo pasaba acariciando mis pechos, sintiendo mis endurecidos pezones con el vibrador comencé primero a rozármelo por mi pubis, descendiendo a medida que me lo iba introduciendo por mi orificio vaginal, sin poderlo evitar tuve mi primer orgasmo normalmente no los tengo tan pronto, pero quizás fuera por mi estado. Sin tiempo para poderlo degustar, me fui acariciando mis senos con fuerza, ascendiendo mi mano por mi cuello hasta mi rostro, e introduciendo mis dedos húmedos de mi propio néctar en mi boca, y de nuevo descender a modo de pellizcar nuevamente mis pezones. Os debo de mencionar que en todo momento no dejaba de penetrarme con ese inmenso consolador, el cual me arrancaba profundos orgasmos dejándome de lo más extasiada y por que no admitirlo satisfecha.
Pero hasta pasado una hora o algo mas de una hora no me pude quedar dormida, no solo extasiada por los orgasmos que he comentado, sino por el mismo cansancio, aunque eso si aun continuaba caliente, pues lo que más necesitaba en ese momento era algo duro y caliente… coño una “polla” para entendernos (y eso que cuando me quede dormida, ni me acorde que dentro de mi culito había un huésped). Por lo que me quede dormida sin mis braguitas, bueno hasta aquí llego esta nueva confesión, ya en las próximas confesiones, os relatare mas.
Bueno ante todo, debo deciros referente a los comentarios de mi forma de explicaros mis historias. que si mi escritura, no esta bien redactada, que apenas es legible, que tiene dificultad a la hora de leer o incluso que da mal sentido, a la hora de explicar los placeres obtenidos o sentidos. Lo siento enormemente, pero intentare redactaros lo mejor que pueda mis experiencias, me cuesta a veces escribir todos mis sensaciones, pues el plasmarlas creo que es lo mas difícil. Espero que os haya gustado, si queréis que siga contaros me lo comentáis pues me gusta mucho recibir vuestros email. A aquellos que queráis contactar conmigo hacedlo a mí dirección de email susanabix@hotmail.com.
O si queréis pasaros por mi blogs, aunque se que no esta actualizado, si os muestro con varias fotos susanabix-misconfidencias.blogspot.com
Me duele… pero me gusta
Me duele… pero me gusta
Hola, me llamo Susana, ante todo gracias a todos los que me habéis leído, sobre todo aun más agradecida a aquellos que me habéis escrito. Agradezco de corazón, que os haya gustado e incluso que os haya sido tan placentero, como a mí relatárosla.
Ante todo me debo disculpar, pues no siempre puedo responder a todos los que me habéis mandado vuestro email, pero os aseguro que los leo con el mayor de las satisfacciones y os contestare, en la manera de lo posible. También me debo disculpar, por todos aquellos que me quieren poner en contacto conmigo, sobre todo cuanto enciendo el Messenger, pero os comento que me es imposible contestar a todos, aun más cuando aumentan el número de pestañas elevándose. Os recordaré que soy una ardiente chica del sur de Andalucía, de 23 años, morena, de ojos castaños, de 1.75m de altura, 90/59/88 aprox., y bisexual. Me considero una chica simpática, abierta (a veces muy abierta), extrovertida, atractiva, inteligente, en otras palabras una sin vergüenza integral, muy buena gente, simpática y bastante loca... vamos una chica con la que se puede pasar un buen rato (joder, pido algo más de 15 minutos…). Me gusta conocer gente, descubrir cosas nuevas, divertirme, lo típico de una chica de mi edad (tengo una manera especial de ver la vida). Me gusta salir, hacer locuras, aunque me sea difícil de reconocer que me gusta beber demasiado (joder, no soy alcohólica… pero debería controlarme). Si queréis saber más sobre mí, me lo decís en un email y quien sabe que más os cuento.
Bueno no me enrollo mas… comenzare a narraros esta nueva confesión. Este hecho me ocurrió hace hoy día hace tres años y rondaba por ese entonces los 20 años, os diré que por ese tiempo tenía novio (uno mas en mi larga lista), aunque llevábamos poco tiempo saliendo, considerábamos la relación ya estable y formal. Perdón por mi falta de respeto hacía el pues no lo os he presentado aun, mi chico de entonces se llamaba Oscar, era seis años mayor que yo y aunque yo soy de Sevilla el era de Madrid, nos conocimos en una fiesta de cumpleaños a través de una amiga común, y desde ese momento congeniamos tanto que continuamos nuestra amistad y más tarde una relación más estable, ya sea por Internet, móvil e incluso en algún encuentro u otro cuando el bajaba desde Madrid (ya sabéis para que, no creo que haga falta explicaros). Obviamente a Oscar no le conté palabra alguna de mi pasado, naturalmente aun menos referente a mi padre, aunque en una de mis visitas mi psicólogo me aconsejo que se lo contara… más por evitar futuras barreras. Os debo de mencionar, que hacía ya al menos un año que vivía sola en mi piso, el cual gracias a la ayuda de mi padrino vivía de forma independiente de mis padres, al cual hacia precisamente un año que este no me ponía su mano encima, por no deciros una extremidad.
Comenzare ya, todo comenzó de forma casual, estábamos de compras mi chico y yo por un centro comercial, entrando en una tienda o otra, caminando a lo largo de las galerías, cuando de forma casual nos encontramos de frente con mi madre. La cual entre las oportunas presentaciones, nos invito a tomar unos cafés mientras continuábamos hablábamos. Recuerdo que mi chico no dejaba de mirar a mi madre, pero no creáis que la miraba mal sino todo lo contrario, su mirada desprendía deseo. Antes de marcharnos quiso invitarnos a almorzar un día, quedando al final precisamente para ese domingo a almorzar en casa de mis padres. Recuerdo como horas más tarde con total descaro, me comento lo buena que estaba mi madre, que no se extrañaba de donde provenía tanto mi belleza como el cuerpo de bandera que teníamos. Comentaba que se notaba que mi padre la tenia no solo desaprovechada sino hasta abandonada, continuando por decir que posiblemente mi padre por la edad había saltado el charco o mejor dicho se había cambiado de acera (como se notaba que no conocía a mi padre).
Mientras hacíamos el amor comenzó de nuevo los comentarios, pero esta vez os puedo asegurar que mientras me follaba comencé a notar como su miembro se endurecía y agrandaba aun mas dentro de mi, mientras gozaba le comente que le haría a mi madre sí tuviera la oportunidad (joder, no se como coño hizo aquello, pero me arranco tal orgasmo que solo volverlo a pensar, me mojo completamente). Bueno sigo, a medida que nombraba a mi madre me bombeaba con mas fuerza y ansias, comentando que le haría lo que ningún hombre le ha hecho (…de eso estoy segura), al tiempo que aceleraba sus embestidas siendo sus penetraciones de lo mas profundas y satisfactorias, haciéndome alcanzar varios orgasmo. Como sí hubiera sido un juego, le deje caer “que no tendría huevos de hacerlo”, dejándolo ahí la cosa. Bueno continúo que me enrollo yéndome por los cerros de Úbeda... Llego el ansiado Domingo ambos estábamos nervioso, Oscar quizás por ver nuevamente a mi madre, y en cambio yo precisamente por evitar ver a mi padre. Recuerdo que antes de salir se me ocurrió comentarle a mi chico una propuesta, que nos podríamos ir temprano de casa de mi padre, de manera que pudiera irnos al cine ya sea a sesión normal o la sección golfa, mientras le comentaba mi propuesta me iba vistiendo delante de el, a modo de hacerle llegar con mas profundidad la idea.
Recuerdo lo que me puse ese día, no solo por tenerlo anotado en mi diario sino por lo que ocurrió más tarde, me puse sexy pues la idea era provocarle pues nada más verme como me colocaba por ejemplo las medias era visible su erección. Por haceros a la idea me puse una mini falda azul marino, un suéter blanco de tirantas, unas medias blancas con encajes y bordados, y como ropa interior me puse un tanga blanco y un sujetador de media copa y sin tirantas (coño, la idea era agilizar a la hora de poderlo hacer en cualquier parte, sin llegar a quitarme prenda alguna). Sigo, bueno nada llegar a casa de mis padres, tras comentarnos que estaríamos los cuatro solos (más por que habían dado a la chica/ama de llave/criada/etc., pues le habían dado el día libre), mi padre tras dar la mano a Oscar aprovecho por llevárselo mientras comenta que debían de hablar de cosas de hombres, yo en cambio ayude a mi madre a poner la mesa. Bueno la velada estuvo todo lo bien que se podría dar… demasiado bien, llegando a ver incluso como mi padre y Oscar se llevaban tan bien como sí fueran amigos de toda la vida y eso que solo se conocía de horas. Recuerdo como mi madre me comentándome que suerte había tenido, pues el chico les había caído bien a ambos, tras el almuerzo me dispuse a recoger la mesa pues como he comentado antes, no trabajaba la chica (ama de llave/criada/etc.).
Comencé a preparar el café, mientras me encontraba recogiendo la cocina mi madre me comento que se llevaba a Oscar de tour por la casa, que como buena anfitriona le debía de enseñar todo sobre todo mi dormitorio, llevándoselo de lo más entusiasmada, mientras Oscar antes de desaparecer por la puerta me guiño un ojo al tiempo que me soltaba un comentario “me dejas” (joder, sabia lo que pretendía el muy cabron). Mientras colocaba los platos y demás útiles en el interior del lavavajillas, como algo obvio incline mi cuerpo hacia delante al tiempo que seguramente se me debía de haber subido mi minifalda hacia arriba, sin acordarme en ese momento precisamente de mi padre. Cuando escuche la voz de mi padre desde el salón, venia hablando hasta entrar en la cocina, comenzó por preguntarme sobre Oscar, el típico interrogatorio de padre a hija (ó para ser mas precisa de ex amante). Sus comentarios comenzaron desde su edad, pues me comentaba que no entendía como que me había fijado en un chico tan mayor y no en un chico de mi edad, divagando entre las posibles opciones hasta al final posiblemente por mi silencio (mi silencio era mas por mi ignorancia hacia el). Comenzó al final a acabarse sus opciones a comenzar en referencia al sexo, como preguntar por sí era acaso por el tamaño, por la experiencia de este, la técnica… la verdad no me sorprendió, aun mas creo que esperaba este tipo de preguntas.
Mientras mi padre continuaba hablando, este se había colocado detrás mía, sentándose en una de las sillas que tenemos (pues como la cocina es grande, mis padres tienen dentro de la misma decoración de esta una mesa con cuatro sillas). Bueno sigo, seguramente este estuviera observando como se me subía la falda nuevamente (coño, a modo de telón de un teatro), mientras yo continuaba colocando las cosas en el lavavajillas, inclinándome una y otra vez hacia delante sin acordarme de mi padre, mostrándole sin darme cuenta y la verdad sin intención alguna por mi parte mis desnudas nalgas (pues como he comentado antes llevaba unas braguitas tipo tanga y precisamente de hilo). Sin dejar hablar sus comentarios fueron convirtiéndose cada vez más jocosos y malintencionados, llegando a preguntarme ya directamente en como se comportaba Oscar en la cama, sí era bueno y sí me dejaba satisfecha o acaso llegaba e incluso a disimular mis orgasmos más por no herir sus sentimientos, o quizás lo pudiera haber echado de menos, acabando sus comentarios por mi forma de vestir… pues más parecía una zorrita calienta pollas. Mientras hablaba hubo un silencio de minutos, para volver a continuar al tiempo que noté no solo su presencia detrás de mí sino sentí una de sus manos en mis hombros y su aliento en mi oído (sentí nauseas).
Me pregunto de nuevo que le comentara como de bueno era en la cama, que si mi silencio era motivo por no decirle que no le había olvidado, recuerdo que me rehuí enfurecida llegándole a amenazar. Mientras mi padre colocaba una de sus manos, sobre uno de mis pechos mientras con la otra había comenzado a magrear mis nalgas, me comentó sí le había confesado mis inicios con el (Joder, me hizo sentir de lo más sucia al tiempo que sentí un escalofrió que me quedé petrificada, no supe que hacer y aún menos como actuar). Me comentaba que nada más verme entrar por la puerta con semejante atuendo, se le había puesto tan dura que esperaba la ocasión para poderse saciar conmigo como en los viejos tiempos, pues mi madre como que no lo haría. Pero creo que llego la pregunta inevitable, os comento me pregunto si Oscar practicaba conmigo el sexo anal… en otras palabra si me daba por mi estrechó culito, a lo grave error por mi parte le respondí… y le respondí negativamente, que no era una práctica que a Oscar le pusiera sino todo lo contrario, pues llegaba incluso a bajarle su erección, y casi entre susurros acabe por comentar, que la verdad yo la echaba de menos.
Mientras una mano descendía desde mi pecho hacia mi cintura y la otra ascendía desde mis nalgas, colocándose de manera que estuviera una a cada lado de mi cintura, comenzó primero a presionar su bulto sobre mis nalgas continuando por simular muy lentamente unas olvidadas penetraciones, notando la presión de ese bulto a lo largo de mis nalgas incrustado entre mis glúteos. Casi sin fuerza y tartamudeando le pedí que por favor me dejara, que nos iban a descubrir pero con el que escucha llover, como sí la cosa no fuera con el. Pues echo su cuerpo sobre el mío, obligándome por su peso a echarme hacia delante… recostándome sobre la fría encimera de mármol de la cocina, de forma que mis nalgas quedaran hacia atrás expuesta y a la espera, aguantando semejante dureza. En voz baja casi en susurros le reprochaba su actitud, pidiéndole que me dejara que no quería lo que pretendía, mientras mi padre sin oír mis peticiones levantaba mi corta faldita hacia arriba, asombrado observaba como me quedaba mi tanga, el cual se encontraba ya entre mis glúteos. Mi respiración era agitada y mi corazón latía muy deprisa como si esperara lo inevitable, casi se me sale el corazón del cuerpo cuando en ese preciso momento, note como su bulto duro presionaba sobre mi orificio anal al tiempo que me comentaba al oído, lo que íbamos a disfrutar.
Recuerdo que me quede inmóvil, mientras fui notando como una de sus manos tras abandonar mi cintura, descendió en busca de mis nalgas comenzando a manosearlas, bajándola aun mas hasta poderla introducir por mi entre pierna, acariciando en toda mi totalidad mis glúteos. Apenas pude decir palabra alguna, pues ni pude acabar cuando le llamaba pa… pa…, aun mas tras sentir como iba introduciendo sus dedos entre mis glúteos hasta mi orificio anal, facilitado por el uso de ese nefasto día del tanga, que mi le molesto el hilo de este pues comenzó a pasar su dedo a lo largo de este, finalizando por presionar sobre mi orificio anal. Volví a suplicarle pero de poco me sirvió, pues creo que lo excito aún más, hasta que muy a pesar mío me fue introduciendo uno de sus dedos, hasta con cierto dolor note como su nudillo traspasaba mi orificio. Mientras el muy cerdo no dejaba de decirme, lo cabrona que era pues lo tenía de lo más estrecho… cerrado para entendernos (joder, no sabéis el dolor que me hizo sentir, hacia al menos un año que mi orificio no era utilizado nada mas que para uso personal), continuaba comentando que se notaba no solo el poco uso por no decir por mucho tiempo e incluso me comento que seguro que yo lo habría echado de menos (joder, os debo confesar que tenía razón).
Continuo si apartarse de mi, echo su cuerpo hacia atrás al tiempo que retiro una de sus manos de mi sintiendo como alzo su brazo a modo de coger algo, mientras que su otra mano pude notar la había colocado entre mis nalgas y su bulto, que por unos movimientos pude intuir que tras bajar su cremallera saco del interior de su pantalón su miembro. Tras sisearme a modo de pedirme silencio, continuo tras sujetar mi tanga tiro de el hacia abajo al tiempo que note, como algo líquido resbalaba desde el inicio de mis nalgas hacia mis muslos, diluyéndose entre mis glúteos, dejándome toda pringosa de ese liquido. Que ante mi ignorancia por saber que coño era, eche mi vista hacia atrás como pude, observando como el muy cabron tras haber cogido una aceitera, la había vertido en su totalidad en mis nalgas. Cuando mi padre se me acerco de nuevo, sentí nuevamente sus manos directamente en mi cintura, le comente nuevamente que me dejara, que si estaba loco o que pues en el piso de arriba estaba mi chico y mi madre… su mujer (seguramente follando). Sin haber escuchado ni tan siquiera una palabra mía, me comento que si ya a olvidado lo bien que lo habíamos pasado en el pasado, comentándole que lo que paso en su momento fue un error, además eso pertenecía al pasado. Sus manos abandonaron mis cinturas dirigiéndola hacia mis nalgas, mientras me las manoseaba e incluso había comenzado a pasar sus dedos por mis glúteos aprovechando el aceite.
Volvía a comentarme refiriéndose a ese “error” como según el yo lo llamaba, recordándome el inmenso placer que me daba, aunque en un principio no me gustaba y al final acabe gozándolo, llegándolo a pedírselo en más de una ocasión (ostias, como siento como me humilla, cada vez que me lo recuerda). Recuerdo que le comente a mi padre que no quería, además y si nos pillan... se van a enterar, mientras mi padre colocaba su otra mano sobre uno de mis pechos, acabo por comentarme que mejor entonces seria callarse, a no ser que quería que mi chico supiera lo que ocurrió entre nosotros. Recuerdo como le comente que no seria capaz de hacerlo, al tiempo que comenzó a presionar mi cuerpo hacia delante contra la encimera, le pedí una y otra vez que me dejara en paz que no lo hiciera, pero note como mi padre había colocado esa cabezota en la entrada de mi dilatado orificio anal, mientras me comentaba que no alzara la voz a no ser que quería que mi novio se enterara, acabando por decirme que me relajara que se notaba que hacia tiempo que nadie usaba la puertecilla trasera. Mientas casi en susurros le comentaba que me dolía, dios se me soltaron las lagrimas mientras que este hijo de puta iba presionando, sintiendo como a medida que su miembro me iba entrando mis lagrimas caían.
Os lo juro, mientras el muy hijo de puta me presionaba hacia delante con su cuerpo, para continuar por dejarse caer hacia atrás, me comentaba que no estaba siendo una buena hija, pues no había razón como para dejarle tanto tiempo en ese estado, con lo mucho que me quiere y con las ganas que deseaba tenerme así. Mientras mi cuerpo estaba curvado hacia delante (me tenia doblada… echada hacia delante), me tenia prácticamente sobre la fría encimera de la cocina, le pedía entre gemidos que parara por dios, que me dolía mucho que sentía que algo se me rompía dentro. Joder, era evidente que hacia tiempo que mi padre no lo hacia, pues estaba realmente dura e incluso note por un descuido como le pesaban los testículos, obviamente llenos de semen. Nada mas ir adaptándome no solo a la posición sino a esa barra de carne (olvidada no solo en mi memoria sino por mi orificio anal), comenzó a penetrarme los primeros minutos despacio a modo lubricar aun más mi orificio, pero a medida que notaba como su miembro entraba con facilidad en cada una de sus embestidas, llegando incluso yo misma al notar sus testículos chocar contra mis nalgas. Comentándome de nuevo el muy cabron en plan jocoso lo dilatado que lo tenia ya, comenzando a acelera sus embestidas, alternando sus golpe de pelvis marcando las penetraciones, de dentro hacia fuera.
Notando como no solo mí cuerpo había cedido, sino como me iba entregando al placer, mientras me iba penetrando dirigió sus brazos hacia mis hombros, colocando sus manos sobre los tirantes de mi suéter al tiempo que los desplazaba hacia mis brazos, bajándose solos al compás de las embestidas. Mientras gozábamos ambos, había comenzado por mi parte en dirigir una de mis manos hacia mi pubis, hacia mi caliente y húmedo orificio vaginal de manera de poder masturbarme, y llegar a alcanzar unos orgasmos más satisfactorios. Como mientras gozaba, sentí como una caricia mi camiseta posarse sobre mis manos, las cuales aun estaban reposadas sobre la fría encimera, aguantando las brutales penetraciones de mi padre. Mientras que continuo por bajar camisa hasta dejármela en la cintura, tras esto continuo con mi sujetador, colocando rápidamente las palmas de sus manos sobre mis pechos, amasándomelos, sujetándolos como si fueran saco de harina, colocando sus dedos sobre mis pezones, frotándomelos con la yema de sus dedos, para continuar por pellizcármelos. Os debo confesar que aunque me tenia donde el quería (…que yo la verdad dicha lo deseaba), y como el quería… dócil y sumisa a sus actos, sin sacármela fue apartándome de la encimera para dirigirme hacia el suelo.
Como el muy cabron sabia como llevarme, pues al tiempo que me penetraba hincaba sus rodillas en las mías, haciéndome ceder e inclinarme hacia abajo hasta arrodillarme sobre en el frió suelo de la cocina, continuando sus embestidas como el me comentaba como una perra. Fui notando como se iba a venir, pues no solo por la presión de sus manos hincadas en mis carnes, pues aquellos dedos eran como clavos hasta llegue a pensar, que llegaría a clavármelos en mi cintura, al tiempo notaba en mi interior como su miembro se le hinchaba. En ese preciso momento, gracias al destino escuchamos las voces de mi madre y de Oscar, aunque un poco lejanas nos dieron la sensación que comenzaban a bajar por las escaleras, por lo que nos daba tiempo para que me la sacara y arreglar un poco las ropas. Aunque mi padre, no son de esos hombres que tratan a las mujeres con dulzura y cuidado, pues al sacarla de mi lo hizo tan torpe como si se tratara de su primerizo, haciéndome tal daño que me costo levantarme algunos minutos, mientras mi padre me maldecía al tiempo que me comentaba que parecía una puta pidiendo guerra, pues aun continuaba a cuatro patas con mi trasero expuesto (joder, no comprendía el muy cabron que era tal el dolor que sentía, que no me podía ni tan siquiera poner de pie).
Recuerdo que las voces estaban cada vez más próxima a la entrada de la cocina, donde mi padre una vez más me pedía por favor que me levantara, que no había tiempo para más… si eso pretendía (como no era un hombre, que más iba a pensar si solo piensa con la cabeza que tienen entre sus piernas). Pero la indignación fue a mayor, cuando coloco la planta de su pie sobre mis nalgas, ejerciendo tal fuerza que me desplazo hacia delante, limpiado no solo con mis pechos las baldosas de la cocina sino incluso con mi rostro, al tiempo que me decía que me levantara y que arreglara mis ropas, pues parecía una pordiosera. Me comento que mientras yo me arreglaba, de manera para hacer tiempo el iría a recibirlos y los conduciría hacia el salón, para yo poder llevar los café. Antes de irnos el cerdo de mi padre, me comento que no respirara tan tranquila pues el deseaba acabar, pues no se podía quedar de esa manera y que debía de acabar la faena, mi peor recuerdo de ese día no fue lo que ocurrió en la cocina, sino lo que me obligo hacer luego mas tarde, donde arrodillara no solo me trague sus líquidos sino que saboree ese vástago que sabia a aceite entre otros sin sabores.
Mas tarde cuando salimos de casa de mis padres, ambos coincidimos en no ir al cine que mejor nos quedaríamos en casa, en Oscar se le notaba la cara de felicidad que tras preguntarle como le fue, me comento que no sabia lo blanda que era mi cama y lo buena que era mi madre sobre ella, el muy hijo de puta se la había beneficiado. No quise pedirle explicaciones, pero el muy cabron no dejo de comentarme con todo tipo de detalles lo que hicieron. Me comentaba que al principio creyó que mi madre era una estrecha, pero a medida que el insistía mi madre iba cediendo poco a poco, hasta tal punto que cuando se la saco y enseño esta tardo mucho en agacharse, y comérsela un rato para mas tarde acabar en mi propia cama. Bueno quisiera narraros como al final pude acabar con mi padre, pero eso lo dejare para otra ocasión, a raíz de este echo acabe con Oscar, más por que me lo pidió mi madre la cual comento tanto a mi padre como a mi, que la llevo a la fuerza a la cama e hizo con ella, lo que no había en los escritos, imaginaros cual de ellas seria la verdad. Bueno os dejo de momento, quisiera que mi próxima confesión no tardara tanto, pero la verdad últimamente estoy muy liada.
Ante todo, debo deciros referente a los comentarios de mi forma de explicaros mis historias. que si mi escritura, no esta bien redactada, que apenas es legible, que tiene dificultad a la hora de leer o incluso que da mal sentido, a la hora de explicar los placeres obtenidos o sentidos. Lo siento enormemente, pero intentare redactaros lo mejor que pueda mis experiencias, me cuesta a veces escribir todos mis sensaciones, pues el plasmarlas creo que es lo mas difícil. Espero que os haya gustado, si queréis que siga contaros me lo comentáis pues me gusta mucho recibir vuestros email. A aquellos que queráis contactar conmigo hacedlo a mí dirección de email susanabix@hotmail.com.
O si queréis pasaros por mi blogs, aunque se que no esta actualizado, si os muestro con varias fotos susanabix-misconfidencias.blogspot.com
Hola, me llamo Susana, ante todo gracias a todos los que me habéis leído, sobre todo aun más agradecida a aquellos que me habéis escrito. Agradezco de corazón, que os haya gustado e incluso que os haya sido tan placentero, como a mí relatárosla.
Ante todo me debo disculpar, pues no siempre puedo responder a todos los que me habéis mandado vuestro email, pero os aseguro que los leo con el mayor de las satisfacciones y os contestare, en la manera de lo posible. También me debo disculpar, por todos aquellos que me quieren poner en contacto conmigo, sobre todo cuanto enciendo el Messenger, pero os comento que me es imposible contestar a todos, aun más cuando aumentan el número de pestañas elevándose. Os recordaré que soy una ardiente chica del sur de Andalucía, de 23 años, morena, de ojos castaños, de 1.75m de altura, 90/59/88 aprox., y bisexual. Me considero una chica simpática, abierta (a veces muy abierta), extrovertida, atractiva, inteligente, en otras palabras una sin vergüenza integral, muy buena gente, simpática y bastante loca... vamos una chica con la que se puede pasar un buen rato (joder, pido algo más de 15 minutos…). Me gusta conocer gente, descubrir cosas nuevas, divertirme, lo típico de una chica de mi edad (tengo una manera especial de ver la vida). Me gusta salir, hacer locuras, aunque me sea difícil de reconocer que me gusta beber demasiado (joder, no soy alcohólica… pero debería controlarme). Si queréis saber más sobre mí, me lo decís en un email y quien sabe que más os cuento.
Bueno no me enrollo mas… comenzare a narraros esta nueva confesión. Este hecho me ocurrió hace hoy día hace tres años y rondaba por ese entonces los 20 años, os diré que por ese tiempo tenía novio (uno mas en mi larga lista), aunque llevábamos poco tiempo saliendo, considerábamos la relación ya estable y formal. Perdón por mi falta de respeto hacía el pues no lo os he presentado aun, mi chico de entonces se llamaba Oscar, era seis años mayor que yo y aunque yo soy de Sevilla el era de Madrid, nos conocimos en una fiesta de cumpleaños a través de una amiga común, y desde ese momento congeniamos tanto que continuamos nuestra amistad y más tarde una relación más estable, ya sea por Internet, móvil e incluso en algún encuentro u otro cuando el bajaba desde Madrid (ya sabéis para que, no creo que haga falta explicaros). Obviamente a Oscar no le conté palabra alguna de mi pasado, naturalmente aun menos referente a mi padre, aunque en una de mis visitas mi psicólogo me aconsejo que se lo contara… más por evitar futuras barreras. Os debo de mencionar, que hacía ya al menos un año que vivía sola en mi piso, el cual gracias a la ayuda de mi padrino vivía de forma independiente de mis padres, al cual hacia precisamente un año que este no me ponía su mano encima, por no deciros una extremidad.
Comenzare ya, todo comenzó de forma casual, estábamos de compras mi chico y yo por un centro comercial, entrando en una tienda o otra, caminando a lo largo de las galerías, cuando de forma casual nos encontramos de frente con mi madre. La cual entre las oportunas presentaciones, nos invito a tomar unos cafés mientras continuábamos hablábamos. Recuerdo que mi chico no dejaba de mirar a mi madre, pero no creáis que la miraba mal sino todo lo contrario, su mirada desprendía deseo. Antes de marcharnos quiso invitarnos a almorzar un día, quedando al final precisamente para ese domingo a almorzar en casa de mis padres. Recuerdo como horas más tarde con total descaro, me comento lo buena que estaba mi madre, que no se extrañaba de donde provenía tanto mi belleza como el cuerpo de bandera que teníamos. Comentaba que se notaba que mi padre la tenia no solo desaprovechada sino hasta abandonada, continuando por decir que posiblemente mi padre por la edad había saltado el charco o mejor dicho se había cambiado de acera (como se notaba que no conocía a mi padre).
Mientras hacíamos el amor comenzó de nuevo los comentarios, pero esta vez os puedo asegurar que mientras me follaba comencé a notar como su miembro se endurecía y agrandaba aun mas dentro de mi, mientras gozaba le comente que le haría a mi madre sí tuviera la oportunidad (joder, no se como coño hizo aquello, pero me arranco tal orgasmo que solo volverlo a pensar, me mojo completamente). Bueno sigo, a medida que nombraba a mi madre me bombeaba con mas fuerza y ansias, comentando que le haría lo que ningún hombre le ha hecho (…de eso estoy segura), al tiempo que aceleraba sus embestidas siendo sus penetraciones de lo mas profundas y satisfactorias, haciéndome alcanzar varios orgasmo. Como sí hubiera sido un juego, le deje caer “que no tendría huevos de hacerlo”, dejándolo ahí la cosa. Bueno continúo que me enrollo yéndome por los cerros de Úbeda... Llego el ansiado Domingo ambos estábamos nervioso, Oscar quizás por ver nuevamente a mi madre, y en cambio yo precisamente por evitar ver a mi padre. Recuerdo que antes de salir se me ocurrió comentarle a mi chico una propuesta, que nos podríamos ir temprano de casa de mi padre, de manera que pudiera irnos al cine ya sea a sesión normal o la sección golfa, mientras le comentaba mi propuesta me iba vistiendo delante de el, a modo de hacerle llegar con mas profundidad la idea.
Recuerdo lo que me puse ese día, no solo por tenerlo anotado en mi diario sino por lo que ocurrió más tarde, me puse sexy pues la idea era provocarle pues nada más verme como me colocaba por ejemplo las medias era visible su erección. Por haceros a la idea me puse una mini falda azul marino, un suéter blanco de tirantas, unas medias blancas con encajes y bordados, y como ropa interior me puse un tanga blanco y un sujetador de media copa y sin tirantas (coño, la idea era agilizar a la hora de poderlo hacer en cualquier parte, sin llegar a quitarme prenda alguna). Sigo, bueno nada llegar a casa de mis padres, tras comentarnos que estaríamos los cuatro solos (más por que habían dado a la chica/ama de llave/criada/etc., pues le habían dado el día libre), mi padre tras dar la mano a Oscar aprovecho por llevárselo mientras comenta que debían de hablar de cosas de hombres, yo en cambio ayude a mi madre a poner la mesa. Bueno la velada estuvo todo lo bien que se podría dar… demasiado bien, llegando a ver incluso como mi padre y Oscar se llevaban tan bien como sí fueran amigos de toda la vida y eso que solo se conocía de horas. Recuerdo como mi madre me comentándome que suerte había tenido, pues el chico les había caído bien a ambos, tras el almuerzo me dispuse a recoger la mesa pues como he comentado antes, no trabajaba la chica (ama de llave/criada/etc.).
Comencé a preparar el café, mientras me encontraba recogiendo la cocina mi madre me comento que se llevaba a Oscar de tour por la casa, que como buena anfitriona le debía de enseñar todo sobre todo mi dormitorio, llevándoselo de lo más entusiasmada, mientras Oscar antes de desaparecer por la puerta me guiño un ojo al tiempo que me soltaba un comentario “me dejas” (joder, sabia lo que pretendía el muy cabron). Mientras colocaba los platos y demás útiles en el interior del lavavajillas, como algo obvio incline mi cuerpo hacia delante al tiempo que seguramente se me debía de haber subido mi minifalda hacia arriba, sin acordarme en ese momento precisamente de mi padre. Cuando escuche la voz de mi padre desde el salón, venia hablando hasta entrar en la cocina, comenzó por preguntarme sobre Oscar, el típico interrogatorio de padre a hija (ó para ser mas precisa de ex amante). Sus comentarios comenzaron desde su edad, pues me comentaba que no entendía como que me había fijado en un chico tan mayor y no en un chico de mi edad, divagando entre las posibles opciones hasta al final posiblemente por mi silencio (mi silencio era mas por mi ignorancia hacia el). Comenzó al final a acabarse sus opciones a comenzar en referencia al sexo, como preguntar por sí era acaso por el tamaño, por la experiencia de este, la técnica… la verdad no me sorprendió, aun mas creo que esperaba este tipo de preguntas.
Mientras mi padre continuaba hablando, este se había colocado detrás mía, sentándose en una de las sillas que tenemos (pues como la cocina es grande, mis padres tienen dentro de la misma decoración de esta una mesa con cuatro sillas). Bueno sigo, seguramente este estuviera observando como se me subía la falda nuevamente (coño, a modo de telón de un teatro), mientras yo continuaba colocando las cosas en el lavavajillas, inclinándome una y otra vez hacia delante sin acordarme de mi padre, mostrándole sin darme cuenta y la verdad sin intención alguna por mi parte mis desnudas nalgas (pues como he comentado antes llevaba unas braguitas tipo tanga y precisamente de hilo). Sin dejar hablar sus comentarios fueron convirtiéndose cada vez más jocosos y malintencionados, llegando a preguntarme ya directamente en como se comportaba Oscar en la cama, sí era bueno y sí me dejaba satisfecha o acaso llegaba e incluso a disimular mis orgasmos más por no herir sus sentimientos, o quizás lo pudiera haber echado de menos, acabando sus comentarios por mi forma de vestir… pues más parecía una zorrita calienta pollas. Mientras hablaba hubo un silencio de minutos, para volver a continuar al tiempo que noté no solo su presencia detrás de mí sino sentí una de sus manos en mis hombros y su aliento en mi oído (sentí nauseas).
Me pregunto de nuevo que le comentara como de bueno era en la cama, que si mi silencio era motivo por no decirle que no le había olvidado, recuerdo que me rehuí enfurecida llegándole a amenazar. Mientras mi padre colocaba una de sus manos, sobre uno de mis pechos mientras con la otra había comenzado a magrear mis nalgas, me comentó sí le había confesado mis inicios con el (Joder, me hizo sentir de lo más sucia al tiempo que sentí un escalofrió que me quedé petrificada, no supe que hacer y aún menos como actuar). Me comentaba que nada más verme entrar por la puerta con semejante atuendo, se le había puesto tan dura que esperaba la ocasión para poderse saciar conmigo como en los viejos tiempos, pues mi madre como que no lo haría. Pero creo que llego la pregunta inevitable, os comento me pregunto si Oscar practicaba conmigo el sexo anal… en otras palabra si me daba por mi estrechó culito, a lo grave error por mi parte le respondí… y le respondí negativamente, que no era una práctica que a Oscar le pusiera sino todo lo contrario, pues llegaba incluso a bajarle su erección, y casi entre susurros acabe por comentar, que la verdad yo la echaba de menos.
Mientras una mano descendía desde mi pecho hacia mi cintura y la otra ascendía desde mis nalgas, colocándose de manera que estuviera una a cada lado de mi cintura, comenzó primero a presionar su bulto sobre mis nalgas continuando por simular muy lentamente unas olvidadas penetraciones, notando la presión de ese bulto a lo largo de mis nalgas incrustado entre mis glúteos. Casi sin fuerza y tartamudeando le pedí que por favor me dejara, que nos iban a descubrir pero con el que escucha llover, como sí la cosa no fuera con el. Pues echo su cuerpo sobre el mío, obligándome por su peso a echarme hacia delante… recostándome sobre la fría encimera de mármol de la cocina, de forma que mis nalgas quedaran hacia atrás expuesta y a la espera, aguantando semejante dureza. En voz baja casi en susurros le reprochaba su actitud, pidiéndole que me dejara que no quería lo que pretendía, mientras mi padre sin oír mis peticiones levantaba mi corta faldita hacia arriba, asombrado observaba como me quedaba mi tanga, el cual se encontraba ya entre mis glúteos. Mi respiración era agitada y mi corazón latía muy deprisa como si esperara lo inevitable, casi se me sale el corazón del cuerpo cuando en ese preciso momento, note como su bulto duro presionaba sobre mi orificio anal al tiempo que me comentaba al oído, lo que íbamos a disfrutar.
Recuerdo que me quede inmóvil, mientras fui notando como una de sus manos tras abandonar mi cintura, descendió en busca de mis nalgas comenzando a manosearlas, bajándola aun mas hasta poderla introducir por mi entre pierna, acariciando en toda mi totalidad mis glúteos. Apenas pude decir palabra alguna, pues ni pude acabar cuando le llamaba pa… pa…, aun mas tras sentir como iba introduciendo sus dedos entre mis glúteos hasta mi orificio anal, facilitado por el uso de ese nefasto día del tanga, que mi le molesto el hilo de este pues comenzó a pasar su dedo a lo largo de este, finalizando por presionar sobre mi orificio anal. Volví a suplicarle pero de poco me sirvió, pues creo que lo excito aún más, hasta que muy a pesar mío me fue introduciendo uno de sus dedos, hasta con cierto dolor note como su nudillo traspasaba mi orificio. Mientras el muy cerdo no dejaba de decirme, lo cabrona que era pues lo tenía de lo más estrecho… cerrado para entendernos (joder, no sabéis el dolor que me hizo sentir, hacia al menos un año que mi orificio no era utilizado nada mas que para uso personal), continuaba comentando que se notaba no solo el poco uso por no decir por mucho tiempo e incluso me comento que seguro que yo lo habría echado de menos (joder, os debo confesar que tenía razón).
Continuo si apartarse de mi, echo su cuerpo hacia atrás al tiempo que retiro una de sus manos de mi sintiendo como alzo su brazo a modo de coger algo, mientras que su otra mano pude notar la había colocado entre mis nalgas y su bulto, que por unos movimientos pude intuir que tras bajar su cremallera saco del interior de su pantalón su miembro. Tras sisearme a modo de pedirme silencio, continuo tras sujetar mi tanga tiro de el hacia abajo al tiempo que note, como algo líquido resbalaba desde el inicio de mis nalgas hacia mis muslos, diluyéndose entre mis glúteos, dejándome toda pringosa de ese liquido. Que ante mi ignorancia por saber que coño era, eche mi vista hacia atrás como pude, observando como el muy cabron tras haber cogido una aceitera, la había vertido en su totalidad en mis nalgas. Cuando mi padre se me acerco de nuevo, sentí nuevamente sus manos directamente en mi cintura, le comente nuevamente que me dejara, que si estaba loco o que pues en el piso de arriba estaba mi chico y mi madre… su mujer (seguramente follando). Sin haber escuchado ni tan siquiera una palabra mía, me comento que si ya a olvidado lo bien que lo habíamos pasado en el pasado, comentándole que lo que paso en su momento fue un error, además eso pertenecía al pasado. Sus manos abandonaron mis cinturas dirigiéndola hacia mis nalgas, mientras me las manoseaba e incluso había comenzado a pasar sus dedos por mis glúteos aprovechando el aceite.
Volvía a comentarme refiriéndose a ese “error” como según el yo lo llamaba, recordándome el inmenso placer que me daba, aunque en un principio no me gustaba y al final acabe gozándolo, llegándolo a pedírselo en más de una ocasión (ostias, como siento como me humilla, cada vez que me lo recuerda). Recuerdo que le comente a mi padre que no quería, además y si nos pillan... se van a enterar, mientras mi padre colocaba su otra mano sobre uno de mis pechos, acabo por comentarme que mejor entonces seria callarse, a no ser que quería que mi chico supiera lo que ocurrió entre nosotros. Recuerdo como le comente que no seria capaz de hacerlo, al tiempo que comenzó a presionar mi cuerpo hacia delante contra la encimera, le pedí una y otra vez que me dejara en paz que no lo hiciera, pero note como mi padre había colocado esa cabezota en la entrada de mi dilatado orificio anal, mientras me comentaba que no alzara la voz a no ser que quería que mi novio se enterara, acabando por decirme que me relajara que se notaba que hacia tiempo que nadie usaba la puertecilla trasera. Mientas casi en susurros le comentaba que me dolía, dios se me soltaron las lagrimas mientras que este hijo de puta iba presionando, sintiendo como a medida que su miembro me iba entrando mis lagrimas caían.
Os lo juro, mientras el muy hijo de puta me presionaba hacia delante con su cuerpo, para continuar por dejarse caer hacia atrás, me comentaba que no estaba siendo una buena hija, pues no había razón como para dejarle tanto tiempo en ese estado, con lo mucho que me quiere y con las ganas que deseaba tenerme así. Mientras mi cuerpo estaba curvado hacia delante (me tenia doblada… echada hacia delante), me tenia prácticamente sobre la fría encimera de la cocina, le pedía entre gemidos que parara por dios, que me dolía mucho que sentía que algo se me rompía dentro. Joder, era evidente que hacia tiempo que mi padre no lo hacia, pues estaba realmente dura e incluso note por un descuido como le pesaban los testículos, obviamente llenos de semen. Nada mas ir adaptándome no solo a la posición sino a esa barra de carne (olvidada no solo en mi memoria sino por mi orificio anal), comenzó a penetrarme los primeros minutos despacio a modo lubricar aun más mi orificio, pero a medida que notaba como su miembro entraba con facilidad en cada una de sus embestidas, llegando incluso yo misma al notar sus testículos chocar contra mis nalgas. Comentándome de nuevo el muy cabron en plan jocoso lo dilatado que lo tenia ya, comenzando a acelera sus embestidas, alternando sus golpe de pelvis marcando las penetraciones, de dentro hacia fuera.
Notando como no solo mí cuerpo había cedido, sino como me iba entregando al placer, mientras me iba penetrando dirigió sus brazos hacia mis hombros, colocando sus manos sobre los tirantes de mi suéter al tiempo que los desplazaba hacia mis brazos, bajándose solos al compás de las embestidas. Mientras gozábamos ambos, había comenzado por mi parte en dirigir una de mis manos hacia mi pubis, hacia mi caliente y húmedo orificio vaginal de manera de poder masturbarme, y llegar a alcanzar unos orgasmos más satisfactorios. Como mientras gozaba, sentí como una caricia mi camiseta posarse sobre mis manos, las cuales aun estaban reposadas sobre la fría encimera, aguantando las brutales penetraciones de mi padre. Mientras que continuo por bajar camisa hasta dejármela en la cintura, tras esto continuo con mi sujetador, colocando rápidamente las palmas de sus manos sobre mis pechos, amasándomelos, sujetándolos como si fueran saco de harina, colocando sus dedos sobre mis pezones, frotándomelos con la yema de sus dedos, para continuar por pellizcármelos. Os debo confesar que aunque me tenia donde el quería (…que yo la verdad dicha lo deseaba), y como el quería… dócil y sumisa a sus actos, sin sacármela fue apartándome de la encimera para dirigirme hacia el suelo.
Como el muy cabron sabia como llevarme, pues al tiempo que me penetraba hincaba sus rodillas en las mías, haciéndome ceder e inclinarme hacia abajo hasta arrodillarme sobre en el frió suelo de la cocina, continuando sus embestidas como el me comentaba como una perra. Fui notando como se iba a venir, pues no solo por la presión de sus manos hincadas en mis carnes, pues aquellos dedos eran como clavos hasta llegue a pensar, que llegaría a clavármelos en mi cintura, al tiempo notaba en mi interior como su miembro se le hinchaba. En ese preciso momento, gracias al destino escuchamos las voces de mi madre y de Oscar, aunque un poco lejanas nos dieron la sensación que comenzaban a bajar por las escaleras, por lo que nos daba tiempo para que me la sacara y arreglar un poco las ropas. Aunque mi padre, no son de esos hombres que tratan a las mujeres con dulzura y cuidado, pues al sacarla de mi lo hizo tan torpe como si se tratara de su primerizo, haciéndome tal daño que me costo levantarme algunos minutos, mientras mi padre me maldecía al tiempo que me comentaba que parecía una puta pidiendo guerra, pues aun continuaba a cuatro patas con mi trasero expuesto (joder, no comprendía el muy cabron que era tal el dolor que sentía, que no me podía ni tan siquiera poner de pie).
Recuerdo que las voces estaban cada vez más próxima a la entrada de la cocina, donde mi padre una vez más me pedía por favor que me levantara, que no había tiempo para más… si eso pretendía (como no era un hombre, que más iba a pensar si solo piensa con la cabeza que tienen entre sus piernas). Pero la indignación fue a mayor, cuando coloco la planta de su pie sobre mis nalgas, ejerciendo tal fuerza que me desplazo hacia delante, limpiado no solo con mis pechos las baldosas de la cocina sino incluso con mi rostro, al tiempo que me decía que me levantara y que arreglara mis ropas, pues parecía una pordiosera. Me comento que mientras yo me arreglaba, de manera para hacer tiempo el iría a recibirlos y los conduciría hacia el salón, para yo poder llevar los café. Antes de irnos el cerdo de mi padre, me comento que no respirara tan tranquila pues el deseaba acabar, pues no se podía quedar de esa manera y que debía de acabar la faena, mi peor recuerdo de ese día no fue lo que ocurrió en la cocina, sino lo que me obligo hacer luego mas tarde, donde arrodillara no solo me trague sus líquidos sino que saboree ese vástago que sabia a aceite entre otros sin sabores.
Mas tarde cuando salimos de casa de mis padres, ambos coincidimos en no ir al cine que mejor nos quedaríamos en casa, en Oscar se le notaba la cara de felicidad que tras preguntarle como le fue, me comento que no sabia lo blanda que era mi cama y lo buena que era mi madre sobre ella, el muy hijo de puta se la había beneficiado. No quise pedirle explicaciones, pero el muy cabron no dejo de comentarme con todo tipo de detalles lo que hicieron. Me comentaba que al principio creyó que mi madre era una estrecha, pero a medida que el insistía mi madre iba cediendo poco a poco, hasta tal punto que cuando se la saco y enseño esta tardo mucho en agacharse, y comérsela un rato para mas tarde acabar en mi propia cama. Bueno quisiera narraros como al final pude acabar con mi padre, pero eso lo dejare para otra ocasión, a raíz de este echo acabe con Oscar, más por que me lo pidió mi madre la cual comento tanto a mi padre como a mi, que la llevo a la fuerza a la cama e hizo con ella, lo que no había en los escritos, imaginaros cual de ellas seria la verdad. Bueno os dejo de momento, quisiera que mi próxima confesión no tardara tanto, pero la verdad últimamente estoy muy liada.
Ante todo, debo deciros referente a los comentarios de mi forma de explicaros mis historias. que si mi escritura, no esta bien redactada, que apenas es legible, que tiene dificultad a la hora de leer o incluso que da mal sentido, a la hora de explicar los placeres obtenidos o sentidos. Lo siento enormemente, pero intentare redactaros lo mejor que pueda mis experiencias, me cuesta a veces escribir todos mis sensaciones, pues el plasmarlas creo que es lo mas difícil. Espero que os haya gustado, si queréis que siga contaros me lo comentáis pues me gusta mucho recibir vuestros email. A aquellos que queráis contactar conmigo hacedlo a mí dirección de email susanabix@hotmail.com.
O si queréis pasaros por mi blogs, aunque se que no esta actualizado, si os muestro con varias fotos susanabix-misconfidencias.blogspot.com
martes, 20 de noviembre de 2007
Caricias entre amigas
Caricias entre amigas
Me llamo Susana, ante todo gracias a todos los que me habéis leído, sobre todo aun más agradecida a aquellos que me habéis dicho escribiéndomelo. Agradezco de corazón que os haya gustado y que os haya sido tan placentero.
El relatar mis historias, es fácil ya que son reales, las he vivido y las he sentido, lo complicado me resulta a veces el poderla plasmarlas, el escribirlas, por la dificultad de buscar las palabras para expresarme lo que sentí, sobre todo en ese momento.
Os he comentado mas de una vez, que siento mucho el no poder daros mi móvil, tuve una mala experiencia por lo que decidid no volverlo a dar, algún día os la contare lo que me ocurrió (siempre que queráis y me lo pidáis).
Sabéis como soy, pero siempre hay un despistado que me pregunta por mis rasgos. Me definiría como una persona divertida, alegre, con sentido del humor y con ganas de descubrir cosas nuevas, pecadora de las borracheras, bastante loca. Soy una ardiente chica del sur de Andalucía, de 21 años, morena y bisexual. Soy conciente que mi forma de vestir, me hace más destacable para ser manoseada, aunque no soy ni fetichista, ni exhibicionista, simplemente me gusta vestir de forma que realce mi cuerpo.
Comencemos pues vale presentaciones. Más que una experiencia, es una vivencia que tuve hace un tiempo. Para mi fue una época de cambios, tanto en mi cuerpo como en mi forma de pensar, deseos por descubrir y por explorar. Ante todo, no por ser pesada, os voy a poner un poco en antecedentes.
En aquella época (tampoco hace tanto), tendría unos 17 años. Salía con un chico maravilloso (eso creía yo) Álvaro, atento, generoso, bastante bueno en la cama, pero con el tiempo fue cambiando, la causa fue una broma de un día, la cual el se la tomo como un desprecio hacía su cuerpo, por lo que decidió poner remedio apuntándose a un gimnasio (todavía me siento, en cierta manera culpable).
Comenzó a salir con los chicos del gimnasio, note como empezó a cuidar su cuerpo (al principio no me parecía mal, pero después el tocar ese cuerpo tan fibroso, me dejo de gustar). Su forma de pensar también cambio, antes era cosa de dos pasando a pensar en una sola persona.
Me comenzó a tratar como si fuera de su propiedad, incluso como un objeto, comenzando a discutir casi a diario. Su forma de comportarse en la cama, también cambio daba la sensación de ser una competición, más que de disfrutar entre dos personas que se quieren (será el motivo por lo que los chicos cachas no me van).
Cierto día, mientras que hacíamos el amor, su dulzura fue convirtiéndose en rudeza, cada vez me lo estaba haciendo mas salvaje, sus penetraciones cada vez más dolorosas (no os niego, que al principio me gustaba bastante), pero tuve que quitármelo de encima mía pues me corto todo mi excitación (aunque ya me había echo llegar a varios orgasmo), mirándome con una cara de incrédulo, como si la cosa no fuera con el.
Me incorpore, sentándome sobre un lado de la cama, intente explicarle lo que había echo, sin querer que mi reacción le molestara, pues su cara me dio cierto miedo, cuando creía que Álvaro lo había entendido, le di la espalda para levantarme (grave error por mi parte). Sentí sus manos sobre mi espalda, a la altura de mi cintura, sin apenas darme tiempo de reaccionar me levanto tirándome sobre la cama de golpe, mi rostro choco contra el colchón, mi espalda estaba frente a el, se coloco sentado sobre mis piernas, sujetándome con sus anchas manos sobre mi cintura, tirando de mi hacia el, sacando mis nalgas y colocándome en forma que estaba a cuatro patas (posición de perro).
Mientras me tenia sujeta por una de sus fuertes manos, con la otra empezó a frotarme la vagina hasta humedecérmela, cogio su miembro y de igual manera que sus manos comenzó con su grande a frotar sobre mi pubis, hasta que de un golpe me la introdujo toda dentro (produciéndome desgarros). Comenzó a cabalgarme, me impuso sus embestidas, su ansiedad por poseerme era clara, me sujetaba por mi muñeca fuertemente sobre mi espalda, mientras sentía su salvajismo tan desconocido para mi como esa excitación que le estaba proporcionando.
Comencé a notar, como su ritmo comenzó a disminuir, dándome a entender que su placer iba a su fin, y mi forzamiento también. Pero no se en que momento aprendió a controlar sus orgasmo, pues se detuvo y tranquilamente la saco de mi dolorida vagina (dejado un hilo de sangre), con su mano comenzando a descapillarlo (creo que es como lo llaman los chicos).
Cuando sentí como mi humillación fue a mayor, en el sentido que escupió sobre mis nalgas, sintiendo esa humedad recorrer mis nalgas aprovechándolo con su miembro, a conducirlo hacia mi orificio anal, después de varios minutos frotando sobre mi orificio su miembro, me la clavo tan fuerte como anteriormente hasta notar chocar sus genitales contra mis nalgas (creo que fue tan dolorosa, por que fue mi primera vez que me penetraron por el culo, y me hizo ver estrellas). Sus penetraciones aunque al principio fueron de los mas dolorosa poco a poco me fue gustando, pero no mucho mas de 10 minutos sentí como comenzó a venirse sobre mi su néctar.
Siempre me han dicho la maravillosa muchas amigas, que es una maravilla sentir esa sensación, cuando un chico se corra dentro de nuestro culo. Pero sinceramente os tengo que admitir, que placer no siento nada, cuando mi chico o cualquiera me esta penetrando por mi orificio anal lo que me gusta es la sensación, pero cuando acaba y me la vierte todo su néctar dentro, aunque diga que ha sido maravilloso sinceramente os tengo que advertir que os miento incluso este placer sea a media.
Nada mas acabar, se echó junto a mi cuerpo tendido, sujetándome junto a el. Se calmo y cuando su mente se dio cuenta de lo que había echo, recuerdo su mirada sobre mi mientras me cojia por mi barbilla, pidiéndome perdón, se incorporo, comenzó a vestirse en silencio, una vez acabado se marcho, dejándome echada sobre la cama. Mientras yo comencé a llorar, por mi impotencia, creo que mi inocencia la deje ese día sobre el lecho, pero lo peor fue que lo perdone. Su explicación que no fue el, sino las hormonas que esta tomando que lo cambia, además me acuerdo que me comento que la culpa era en verdad mía pues siempre me fijaba en los tíos musculosos (pensar que a el, le gusta las rubias y no por eso yo me iba a teñir).
Pero de nuevo comenzó, las peleas, hasta que un día tal discusión se nos fue de las manos, mejor dicho nuestra discusión comenzó con insultos, sacándonos los trapos sucios de cada uno, sacamos lo peor de nosotros. Nos gritamos hasta que finalizo con una gran bofetada (mas bien diría yo, fue un puñetazo) sobre mi, cayendo de espalda hacia atrás, lo mire con ojos llenos de lagrimas, mientras que sangraba por mi labio dolorido, me dio tanto miedo que me fui corriendo llorando a casa. A mis padres no le conté nada, ignoraba que yo me acostará con el, por lo que solo se lo podría contar a mi amiga Andrea.
El resto de la semana no dejaba de llamarme para disculparse (como comprenderéis por mi parte había finalizado todo). Me sentía hundida, amargada y bastante mal, hasta se me pasaba por la cabeza el perdonarlo (a veces). Como siempre en los malos momentos siempre encuentras a tus verdaderos amigas, esa persona que te ayuda a intentar a salir de estas situaciones.
Esa persona, sabe como ayudarme a salir de los baches, siendo viernes, me llamo al teléfono invitándome a pasar el fin de semana con ella y sus padres, en la casa de la playa, en la costa de Cádiz (para ser exacto en chipiona). Me dijo que sus padres no nos molestarían, podríamos hablar, desahogarme y todo lo que a mi me ayudará a salir de mi tristeza. Por lo que nada más coger las cosas, me marche a su casa pues iríamos en el coche de sus padres. Nada mas llegar, me enseño donde debía de dejar mis cosas (en su habitación), nos dispusimos a arreglamos y salimos de copas (por la hora, era lo ideal). Regresamos bien entrada la noche, no estaba dispuesta a pensar en nada y mas deseaba, además había cogido un buen "pedo", e incluso desaproveche el coger a un chico para poder darme un buen revolcón.
Nada más llegar a su casa, entramos sin hacer ruido pero sus padres no estaban, ante la falta de sueño, nos dispusimos a ponernos el pijama, coger algo de bebidas y ponernos delante del televisor o hablar de algo. Me puse el pijama (en mi caso solía dormir con la parte de arriba de un pijama de chico y las braguitas), Andrea e igual que yo se coloco lo mismo. Nos fuimos al salón, sentándonos en el sofá. Comenzando a hablar de chicos, de mis relaciones, mis sentimientos y como me sentía yo realmente. La embriaguez se notaba en mi, y un poco menos en ella, entre risas nuestro dialogo se fue alejando hacia el sexo, lo bueno y lo malo de los chicos, lo difícil que serian sustituidos por lo menos a la hora del coito.
Hay comenzó, mi duda como se lo montarían las chicas, extrañeza a la hora de darse un beso, que sentirían o mas bien como seria. No se como ocurrió, pero sujetándome con ambas manos a mi cabeza, Andrea acerco sus labios a los míos (no se lo pensó dos veces), dándome un beso, pero en vez de apártame, seguí con mis labios pegados a los suyos, mis ojos entre abierto con una sensación la cual me deje llevar. Al contrario de lo que pensaba, me gusto, sentí la ternura de sus labios o seria lo que deseaba yo en ese momento. Comencé a entregarme, su lengua fue en busca de la mía, la cual no rehusé, y entregue la mía, uniéndose juntas. Se detuvo, me miro de nuevo a los ojos, volviéndome a dar un beso, pero esta vez fue un “pikito”.
Una vez acabo, fue alejando su rostro del mió, pero sin dejar de mirarme. Comenzamos a reírnos, no nos dijimos nada, nuestras miradas lo decían todo. Con una mirada picara, resonó un que tal de sus labios, con cara de asombro y entre risas, le comente que no se por que me gustaba, que no me sentía ni avergonzada ni enfadada. Nuestra risa, contagiosa, mientras no deje de mirarla, observe como sus manos se dirigían hacia mí. Sentí como sus manos se posaban sobre mis tobillos, como muy lentamente me las acariciaba, comenzando a ascender hacia mis rodillas, posando sus manos sobre cada una de mis rodillas, separándolas y colocándolas junto a las suyas.
Luego comenzó a ascender por mis muslos, hasta detenerse a la altura de mi ingle, me miro a los ojos mientras note como deslizaba su mano por encima de mis blanca braguitas sobre mi pubis. Mi primera reacción tras tragar saliva, la segunda tras no dejar de mirarla entre abrí aun mas mis piernas. Comencé a sentirme muy nerviosa, aunque también bastante húmeda, sus manos empezaron a recorrer mis braguitas. Comencé a sentir escalofríos, mi piel se me puso con carne de gallina. Con mi inocente mirada, seguía mirándola, me dejaba hacer. Con su mirada picarona, no dejaba de recorrer no solo mi rostro, sino mi cuerpo.
Aunque algo me decía, que Andrea sabia mas de lo que aparentaba e incluso de lo que decía. Empecé a notar sus dedos, como se posaba por encima de mi pubis, notaba pues a simple vista se veía mi húmeda (mis braguitas se humedecieron). Comenzó a jugar con la yema de uno de sus dedos, sobre mi hinchada vulva. Frotaba y redondeaba sobre ella, su acción me hizo asta morderme mis labios, me sentí perdida. Me gustaba esa sensación, la verdad es que la echaba de menos, no deseaba que se detuviera y no por lo menos esa noche, pues deseaba que continuara.
Comenzó a hablarme en susurros, sus palabras eran como sedantes, deseaba calmarme, pero cuando quise responderle, rápidamente me dejo en silencio posando su dedo sobre mis labios. Sus ojos lo decían todo, una simple mirada, sobre todo bajando hacia mí entre piernas hasta clavarse en mi pubis. Comenzó de nuevo a acercarse hacia a mi, tanto que su respiración me ardía.
No hacían faltas preguntar, pues nuestros ojos lo decían todo (los míos de confirmación), Observe como su rostro, fue descendiendo hasta perderse entre mis piernas. Su boca se poso sobre mi pubis, mi respiración ajetreada se escuchaba en el ambiente. Entre abrió sus labios, sacando su lengua comenzando a pasármela por encima de mis braguitas sobre mi vagina. Coloco su otra mano (derecha), sobre el borde mis braguitas, sujetándola y echándola hacia lado, mientras que la otra (izquierda), la poso sobre mi muslo a la altura de mi ingle, presionándome a modo de separar mis labios vaginales, para pasar su lengua desde la rajita de mi vagina hasta mi vulva. A modo de inercia, dirigí mis manos hacia mí entre piernas, pero Andrea con una simple mirada deshizo mi acción, acabándola por retirarla.
De nuevo volvió a bajar su mirada, sintiendo la punta de su lengua sobre mi vulva, frotándola en círculos, no pude contenerme alcanzando mi orgasmo humedeciendo su lengua. Me sentí avergonzada, pero note como sus dedos, fueron separando mis labios enrojecidos (mis manos de nuevo, buscaron donde poder sujetarme), frotándome con sus yemas muy suavemente, descendiendo hasta ir introduciéndolos dentro de mi vagina.
Alternaba sus movimientos (para ser una chica que nunca lo había echo, ya había logrado que alcanzará dos orgasmos), se detuvo para comenzar con la yema de su dedo, a frotar mi vulva encharcada, mientras que su lengua recorría mi rajita hundiéndose y saboreando mi dulce néctar. Se incorporo, ascendiendo su cuerpo y dirigiendo sus manos hacia los botones de la camisa de mi pijama, desabrochando uno por uno, ante su atenta mirada. No sabia, lo que pretendía ahora, pero la dejaba hacer, me sentía tan nerviosa como al principio. Mientras me miraba se llevo varios dedos al interior de su boca, sacándolos húmedos, los dirigió hacia mis pechos, posando sobre ellos.
Comenzó a acaríciamelos, note sus dedos húmedos recorriendo mis mamas, hasta llegar a mis pezones, los cuales se encontraban tan duro como piedras. Me indico que hiciera yo mismo que ella, que comenzara de igual manera sobre mis pechos, de esta manera sentiría lo que trasmite mi cuerpo. De nuevo comenzó a descender, sintiendo sus labios por mi cuerpo hasta mi pubis, sin poderlo reprimir solté un grito de placer. La satisfacción que me estaba trasmitiendo, era tan fabulosa que ningún chico hasta el momento me la había proporcionado, aun mas cuando dos de sus dedos, se fueron perdiendo en el interior de mi vagina.
Se incorporo de nuevo, pero esta vez fue para quitarse ella su pijama, quedándose como única prenda sus braguitas. Se acerco hacia mí, colocando sus manos, una a cada lado de mi cintura sobre los bordes de mis braguitas, quitándomelas hasta sacarlas por mis pies, echándolas hacia un lado. Se arrodillo, colocándose ahora mas libre entre mis piernas, hundiendo sus labios sobre mi vulva, chupándomela y succionándomelos, no dejando de gemir. Sustituyo su lengua por sus dedos, frotando e introduciendo sus dedos dentro de mi vagina.
Su boca fue ascendiendo en busca de mis pechos, introduciendo mis pezones en su boca mientras que sentía como me los succionaba, comenzándolos a mordisqueármelos muy tiernamente. Mientras me sujetaba los pechos, me coloque de forma como si estuviera entregándoselos, cogiéndomelos por las mamas, colocándose Andrea de rodillas, entre abriendo sus labios, como si fuera un bebe comenzó a amamantarlos. Deteniéndose, levanto su rostro, se quedo mirándome mientras buscaba mis labios, torpe de mi mas por ansiedad no sabia como entregarle los míos, llevando mis manos a sus pechos tocándolos y sintiendo un tacto tan desconocido hasta el momento, mientras Andrea seguía con dos dedos introducido en mi vagina, penetrándome, a la vez de su dedo gordo comenzó a frotar sobre mi vulva de nuevo, e intercambiándose con la palma de la mano hasta de nuevo alcanzar otro orgasmo, me quede exhausta, no podía mas.
Se detuvo, mirándome me pregunto si me atrevería yo a hacérselo a ella. Como pude me levante, algo mareada por los orgasmos alcanzados, me coloque delante de ella, sujetándole por sus braguitas, se las despoje mandándolas junto a las mías. La miraba y en verdad no sabia como comenzar, me sentía excitada por hacer algo nuevo, algo muy morboso. Noto mi extrañeza, se acerco hacia mi, sujetándome del brazo me tiro hacia el sofá, dejándome sentada y sin dejar de mirarla, se encamino hacia a mi.
Se subió al sofá, colocándose sentada sobre mi rostro, encima de mis labios (hay es donde me dejo claro, que era toda una experta). Mis labios rozo sus labios vaginales, comencé a mover mi lengua, descubriendo un pircing que tenía en su vulva (me indico, que mordisqueará su piercing pues el roce la estimulaba aun mas), por lo que jugué con el, pero sin dejar de estimularme yo misma, seguía frotándome sobre mi vulva al mismo tiempo.
Andrea tan deseosa llevo sus dedos a su vagina, siendo ella quien separaba sus labios e indicándome como y donde debía de chupar. Comenzó a gemir, mientras arqueo su cuerpo hacia atrás, moviendo su brazo hacia atrás, dirigiéndolo hacia mi pubis encharcado, encontrando mis dedos jugueteando allí. Yo de todas formas continuaba chupando, succionando esa rajita, mientras Andrea con su cuerpo sobre mí, con sus piernas bien abiertas, mostrándome lo hermosa que tiene todo, lo depilada que tiene su pubis, anta para pasar mi lengua una y otra vez. Conseguí hacerle alcanzar más de un orgasmo, sin necesidad de órganos masculinos solamente con nuestras lenguas y dedos.
Nos quedamos dormida juntas, nada mas despertarme por la mañana tenía una resaca enorme, apenas recordaba lo que paso la noche anterior, aunque lo que paso creía que era un sueño erótico de los míos. Despertándome cuando se acerco a mí, dándome un suave beso en mis labios, quedándome perpleja.
Una vez desayunamos, cogimos las toallas, algo que beber y nos fuimos a la playa, caminamos hasta encontrar un lugar apartado de todo mirón y moscardones. Una vez llegamos al sitio elegido, colocamos las toallas y nos dispusimos a echarnos sobre ellas. Ni Andrea ni yo, comentamos nada de lo que ocurrió la noche anterior. Ella se sentó sobre la toalla, despojándose de la parte superior del bikini, e invitándome a hacer lo mismo, pero me negué un poco mas bien por pudor a lo ella de tanto insistir, al final me lo quite.
Estábamos tomando el sol, yo casi adormecida, note como mi amiga se coloco detrás de mi, con la excusa de echarme bronceado, note como poso sus manos sobre mi espalda. Recorriendo esta hasta sentir sus manos sobre mis nalgas, sujetando este por los laterales tiro de el hacia abajo, eludiendo que me iba a dejar marcas, me dejo desnuda. Allí nos encontrábamos ambas, en un lugar bastante alejado de nuevo en busca del amor.
Sentí su respiración muy cerca, echada sobre la toalla deseaba que me acariciará, comenzó a recorrer mi cuerpo hasta que se coloco detrás mía, a la altura de mis nalgas. Comenzando a introducir su lengua, note como lamía desde mis nalgas ha mi vagina, dando paso a empezar a frotarme con sus dedos sobre mi vulva. Ascendí mis nalgas hacia arriba de modo que le facilitara su trabajo en mí, comencé a notar como coloco su lengua sobre rajita, recorriendo toda desde mi vagina hacia mi vulva. Comenzó a perforar mis intimidades, comencé a notar sus dedos como se hundía en mi vagina, y muy tiernamente en mi agujero anal.
Entre pequeños gemidos, mordiendo la toalla por evitar posibles observadores alertados por mis gritos. Mi amiga seguía masturbándome, a frotar muy intensamente y a chupar cada pliegue de mis labios, hasta notar como comenzaba a convulsionarme, alcanzando un orgasmo detrás de otro. Hasta que me quede dormida sobre la toalla, me dejo rendida. La muy salida, le gusta más buscar mi placer que el suyo mismo, le excita hacerme alcanzar mis orgasmos, mientras observaba como me quede dormida.
Descubrí una faceta más sobre Andrea, tan nueva para mi, como satisfactoria, siempre digo de una persona no se conoce tan bien, todas tenemos secretos.
Ese fin de semana, fue maravilloso, la pena es que se me hizo cortísimo, aunque fue una experiencia la cual nunca olvidare. Me enseño muchísimo, aprendí mucho dándome cuenta que no solo debo de amar y entregarme a un chico, sino que tengo la opción de poderlo hacer también con una chica. Con el tiempo, no fue la única con quien pude hacer realidad mis fantasías, pero si la única con quien puedo contar si algo me sale mal, Andrea es como si fuera mi bote salvavidas.
Me ayuda, me aconseja, pero es igual de reciproco, aunque hoy día en cierta forma las cosas han cambiado, pues como sabéis esta casada (su marido ignora que ella y yo mantuvimos una relación, de algo mas que amistad sino de flujos).
Espero que os haya gustado, si queréis que siga contaros me lo comentáis pues me gusta mucho recibir vuestros email. Aquellos que queráis contactar conmigo hacedlo a mí dirección de email: susanabix@hotmail.com
Me llamo Susana, ante todo gracias a todos los que me habéis leído, sobre todo aun más agradecida a aquellos que me habéis dicho escribiéndomelo. Agradezco de corazón que os haya gustado y que os haya sido tan placentero.
El relatar mis historias, es fácil ya que son reales, las he vivido y las he sentido, lo complicado me resulta a veces el poderla plasmarlas, el escribirlas, por la dificultad de buscar las palabras para expresarme lo que sentí, sobre todo en ese momento.
Os he comentado mas de una vez, que siento mucho el no poder daros mi móvil, tuve una mala experiencia por lo que decidid no volverlo a dar, algún día os la contare lo que me ocurrió (siempre que queráis y me lo pidáis).
Sabéis como soy, pero siempre hay un despistado que me pregunta por mis rasgos. Me definiría como una persona divertida, alegre, con sentido del humor y con ganas de descubrir cosas nuevas, pecadora de las borracheras, bastante loca. Soy una ardiente chica del sur de Andalucía, de 21 años, morena y bisexual. Soy conciente que mi forma de vestir, me hace más destacable para ser manoseada, aunque no soy ni fetichista, ni exhibicionista, simplemente me gusta vestir de forma que realce mi cuerpo.
Comencemos pues vale presentaciones. Más que una experiencia, es una vivencia que tuve hace un tiempo. Para mi fue una época de cambios, tanto en mi cuerpo como en mi forma de pensar, deseos por descubrir y por explorar. Ante todo, no por ser pesada, os voy a poner un poco en antecedentes.
En aquella época (tampoco hace tanto), tendría unos 17 años. Salía con un chico maravilloso (eso creía yo) Álvaro, atento, generoso, bastante bueno en la cama, pero con el tiempo fue cambiando, la causa fue una broma de un día, la cual el se la tomo como un desprecio hacía su cuerpo, por lo que decidió poner remedio apuntándose a un gimnasio (todavía me siento, en cierta manera culpable).
Comenzó a salir con los chicos del gimnasio, note como empezó a cuidar su cuerpo (al principio no me parecía mal, pero después el tocar ese cuerpo tan fibroso, me dejo de gustar). Su forma de pensar también cambio, antes era cosa de dos pasando a pensar en una sola persona.
Me comenzó a tratar como si fuera de su propiedad, incluso como un objeto, comenzando a discutir casi a diario. Su forma de comportarse en la cama, también cambio daba la sensación de ser una competición, más que de disfrutar entre dos personas que se quieren (será el motivo por lo que los chicos cachas no me van).
Cierto día, mientras que hacíamos el amor, su dulzura fue convirtiéndose en rudeza, cada vez me lo estaba haciendo mas salvaje, sus penetraciones cada vez más dolorosas (no os niego, que al principio me gustaba bastante), pero tuve que quitármelo de encima mía pues me corto todo mi excitación (aunque ya me había echo llegar a varios orgasmo), mirándome con una cara de incrédulo, como si la cosa no fuera con el.
Me incorpore, sentándome sobre un lado de la cama, intente explicarle lo que había echo, sin querer que mi reacción le molestara, pues su cara me dio cierto miedo, cuando creía que Álvaro lo había entendido, le di la espalda para levantarme (grave error por mi parte). Sentí sus manos sobre mi espalda, a la altura de mi cintura, sin apenas darme tiempo de reaccionar me levanto tirándome sobre la cama de golpe, mi rostro choco contra el colchón, mi espalda estaba frente a el, se coloco sentado sobre mis piernas, sujetándome con sus anchas manos sobre mi cintura, tirando de mi hacia el, sacando mis nalgas y colocándome en forma que estaba a cuatro patas (posición de perro).
Mientras me tenia sujeta por una de sus fuertes manos, con la otra empezó a frotarme la vagina hasta humedecérmela, cogio su miembro y de igual manera que sus manos comenzó con su grande a frotar sobre mi pubis, hasta que de un golpe me la introdujo toda dentro (produciéndome desgarros). Comenzó a cabalgarme, me impuso sus embestidas, su ansiedad por poseerme era clara, me sujetaba por mi muñeca fuertemente sobre mi espalda, mientras sentía su salvajismo tan desconocido para mi como esa excitación que le estaba proporcionando.
Comencé a notar, como su ritmo comenzó a disminuir, dándome a entender que su placer iba a su fin, y mi forzamiento también. Pero no se en que momento aprendió a controlar sus orgasmo, pues se detuvo y tranquilamente la saco de mi dolorida vagina (dejado un hilo de sangre), con su mano comenzando a descapillarlo (creo que es como lo llaman los chicos).
Cuando sentí como mi humillación fue a mayor, en el sentido que escupió sobre mis nalgas, sintiendo esa humedad recorrer mis nalgas aprovechándolo con su miembro, a conducirlo hacia mi orificio anal, después de varios minutos frotando sobre mi orificio su miembro, me la clavo tan fuerte como anteriormente hasta notar chocar sus genitales contra mis nalgas (creo que fue tan dolorosa, por que fue mi primera vez que me penetraron por el culo, y me hizo ver estrellas). Sus penetraciones aunque al principio fueron de los mas dolorosa poco a poco me fue gustando, pero no mucho mas de 10 minutos sentí como comenzó a venirse sobre mi su néctar.
Siempre me han dicho la maravillosa muchas amigas, que es una maravilla sentir esa sensación, cuando un chico se corra dentro de nuestro culo. Pero sinceramente os tengo que admitir, que placer no siento nada, cuando mi chico o cualquiera me esta penetrando por mi orificio anal lo que me gusta es la sensación, pero cuando acaba y me la vierte todo su néctar dentro, aunque diga que ha sido maravilloso sinceramente os tengo que advertir que os miento incluso este placer sea a media.
Nada mas acabar, se echó junto a mi cuerpo tendido, sujetándome junto a el. Se calmo y cuando su mente se dio cuenta de lo que había echo, recuerdo su mirada sobre mi mientras me cojia por mi barbilla, pidiéndome perdón, se incorporo, comenzó a vestirse en silencio, una vez acabado se marcho, dejándome echada sobre la cama. Mientras yo comencé a llorar, por mi impotencia, creo que mi inocencia la deje ese día sobre el lecho, pero lo peor fue que lo perdone. Su explicación que no fue el, sino las hormonas que esta tomando que lo cambia, además me acuerdo que me comento que la culpa era en verdad mía pues siempre me fijaba en los tíos musculosos (pensar que a el, le gusta las rubias y no por eso yo me iba a teñir).
Pero de nuevo comenzó, las peleas, hasta que un día tal discusión se nos fue de las manos, mejor dicho nuestra discusión comenzó con insultos, sacándonos los trapos sucios de cada uno, sacamos lo peor de nosotros. Nos gritamos hasta que finalizo con una gran bofetada (mas bien diría yo, fue un puñetazo) sobre mi, cayendo de espalda hacia atrás, lo mire con ojos llenos de lagrimas, mientras que sangraba por mi labio dolorido, me dio tanto miedo que me fui corriendo llorando a casa. A mis padres no le conté nada, ignoraba que yo me acostará con el, por lo que solo se lo podría contar a mi amiga Andrea.
El resto de la semana no dejaba de llamarme para disculparse (como comprenderéis por mi parte había finalizado todo). Me sentía hundida, amargada y bastante mal, hasta se me pasaba por la cabeza el perdonarlo (a veces). Como siempre en los malos momentos siempre encuentras a tus verdaderos amigas, esa persona que te ayuda a intentar a salir de estas situaciones.
Esa persona, sabe como ayudarme a salir de los baches, siendo viernes, me llamo al teléfono invitándome a pasar el fin de semana con ella y sus padres, en la casa de la playa, en la costa de Cádiz (para ser exacto en chipiona). Me dijo que sus padres no nos molestarían, podríamos hablar, desahogarme y todo lo que a mi me ayudará a salir de mi tristeza. Por lo que nada más coger las cosas, me marche a su casa pues iríamos en el coche de sus padres. Nada mas llegar, me enseño donde debía de dejar mis cosas (en su habitación), nos dispusimos a arreglamos y salimos de copas (por la hora, era lo ideal). Regresamos bien entrada la noche, no estaba dispuesta a pensar en nada y mas deseaba, además había cogido un buen "pedo", e incluso desaproveche el coger a un chico para poder darme un buen revolcón.
Nada más llegar a su casa, entramos sin hacer ruido pero sus padres no estaban, ante la falta de sueño, nos dispusimos a ponernos el pijama, coger algo de bebidas y ponernos delante del televisor o hablar de algo. Me puse el pijama (en mi caso solía dormir con la parte de arriba de un pijama de chico y las braguitas), Andrea e igual que yo se coloco lo mismo. Nos fuimos al salón, sentándonos en el sofá. Comenzando a hablar de chicos, de mis relaciones, mis sentimientos y como me sentía yo realmente. La embriaguez se notaba en mi, y un poco menos en ella, entre risas nuestro dialogo se fue alejando hacia el sexo, lo bueno y lo malo de los chicos, lo difícil que serian sustituidos por lo menos a la hora del coito.
Hay comenzó, mi duda como se lo montarían las chicas, extrañeza a la hora de darse un beso, que sentirían o mas bien como seria. No se como ocurrió, pero sujetándome con ambas manos a mi cabeza, Andrea acerco sus labios a los míos (no se lo pensó dos veces), dándome un beso, pero en vez de apártame, seguí con mis labios pegados a los suyos, mis ojos entre abierto con una sensación la cual me deje llevar. Al contrario de lo que pensaba, me gusto, sentí la ternura de sus labios o seria lo que deseaba yo en ese momento. Comencé a entregarme, su lengua fue en busca de la mía, la cual no rehusé, y entregue la mía, uniéndose juntas. Se detuvo, me miro de nuevo a los ojos, volviéndome a dar un beso, pero esta vez fue un “pikito”.
Una vez acabo, fue alejando su rostro del mió, pero sin dejar de mirarme. Comenzamos a reírnos, no nos dijimos nada, nuestras miradas lo decían todo. Con una mirada picara, resonó un que tal de sus labios, con cara de asombro y entre risas, le comente que no se por que me gustaba, que no me sentía ni avergonzada ni enfadada. Nuestra risa, contagiosa, mientras no deje de mirarla, observe como sus manos se dirigían hacia mí. Sentí como sus manos se posaban sobre mis tobillos, como muy lentamente me las acariciaba, comenzando a ascender hacia mis rodillas, posando sus manos sobre cada una de mis rodillas, separándolas y colocándolas junto a las suyas.
Luego comenzó a ascender por mis muslos, hasta detenerse a la altura de mi ingle, me miro a los ojos mientras note como deslizaba su mano por encima de mis blanca braguitas sobre mi pubis. Mi primera reacción tras tragar saliva, la segunda tras no dejar de mirarla entre abrí aun mas mis piernas. Comencé a sentirme muy nerviosa, aunque también bastante húmeda, sus manos empezaron a recorrer mis braguitas. Comencé a sentir escalofríos, mi piel se me puso con carne de gallina. Con mi inocente mirada, seguía mirándola, me dejaba hacer. Con su mirada picarona, no dejaba de recorrer no solo mi rostro, sino mi cuerpo.
Aunque algo me decía, que Andrea sabia mas de lo que aparentaba e incluso de lo que decía. Empecé a notar sus dedos, como se posaba por encima de mi pubis, notaba pues a simple vista se veía mi húmeda (mis braguitas se humedecieron). Comenzó a jugar con la yema de uno de sus dedos, sobre mi hinchada vulva. Frotaba y redondeaba sobre ella, su acción me hizo asta morderme mis labios, me sentí perdida. Me gustaba esa sensación, la verdad es que la echaba de menos, no deseaba que se detuviera y no por lo menos esa noche, pues deseaba que continuara.
Comenzó a hablarme en susurros, sus palabras eran como sedantes, deseaba calmarme, pero cuando quise responderle, rápidamente me dejo en silencio posando su dedo sobre mis labios. Sus ojos lo decían todo, una simple mirada, sobre todo bajando hacia mí entre piernas hasta clavarse en mi pubis. Comenzó de nuevo a acercarse hacia a mi, tanto que su respiración me ardía.
No hacían faltas preguntar, pues nuestros ojos lo decían todo (los míos de confirmación), Observe como su rostro, fue descendiendo hasta perderse entre mis piernas. Su boca se poso sobre mi pubis, mi respiración ajetreada se escuchaba en el ambiente. Entre abrió sus labios, sacando su lengua comenzando a pasármela por encima de mis braguitas sobre mi vagina. Coloco su otra mano (derecha), sobre el borde mis braguitas, sujetándola y echándola hacia lado, mientras que la otra (izquierda), la poso sobre mi muslo a la altura de mi ingle, presionándome a modo de separar mis labios vaginales, para pasar su lengua desde la rajita de mi vagina hasta mi vulva. A modo de inercia, dirigí mis manos hacia mí entre piernas, pero Andrea con una simple mirada deshizo mi acción, acabándola por retirarla.
De nuevo volvió a bajar su mirada, sintiendo la punta de su lengua sobre mi vulva, frotándola en círculos, no pude contenerme alcanzando mi orgasmo humedeciendo su lengua. Me sentí avergonzada, pero note como sus dedos, fueron separando mis labios enrojecidos (mis manos de nuevo, buscaron donde poder sujetarme), frotándome con sus yemas muy suavemente, descendiendo hasta ir introduciéndolos dentro de mi vagina.
Alternaba sus movimientos (para ser una chica que nunca lo había echo, ya había logrado que alcanzará dos orgasmos), se detuvo para comenzar con la yema de su dedo, a frotar mi vulva encharcada, mientras que su lengua recorría mi rajita hundiéndose y saboreando mi dulce néctar. Se incorporo, ascendiendo su cuerpo y dirigiendo sus manos hacia los botones de la camisa de mi pijama, desabrochando uno por uno, ante su atenta mirada. No sabia, lo que pretendía ahora, pero la dejaba hacer, me sentía tan nerviosa como al principio. Mientras me miraba se llevo varios dedos al interior de su boca, sacándolos húmedos, los dirigió hacia mis pechos, posando sobre ellos.
Comenzó a acaríciamelos, note sus dedos húmedos recorriendo mis mamas, hasta llegar a mis pezones, los cuales se encontraban tan duro como piedras. Me indico que hiciera yo mismo que ella, que comenzara de igual manera sobre mis pechos, de esta manera sentiría lo que trasmite mi cuerpo. De nuevo comenzó a descender, sintiendo sus labios por mi cuerpo hasta mi pubis, sin poderlo reprimir solté un grito de placer. La satisfacción que me estaba trasmitiendo, era tan fabulosa que ningún chico hasta el momento me la había proporcionado, aun mas cuando dos de sus dedos, se fueron perdiendo en el interior de mi vagina.
Se incorporo de nuevo, pero esta vez fue para quitarse ella su pijama, quedándose como única prenda sus braguitas. Se acerco hacia mí, colocando sus manos, una a cada lado de mi cintura sobre los bordes de mis braguitas, quitándomelas hasta sacarlas por mis pies, echándolas hacia un lado. Se arrodillo, colocándose ahora mas libre entre mis piernas, hundiendo sus labios sobre mi vulva, chupándomela y succionándomelos, no dejando de gemir. Sustituyo su lengua por sus dedos, frotando e introduciendo sus dedos dentro de mi vagina.
Su boca fue ascendiendo en busca de mis pechos, introduciendo mis pezones en su boca mientras que sentía como me los succionaba, comenzándolos a mordisqueármelos muy tiernamente. Mientras me sujetaba los pechos, me coloque de forma como si estuviera entregándoselos, cogiéndomelos por las mamas, colocándose Andrea de rodillas, entre abriendo sus labios, como si fuera un bebe comenzó a amamantarlos. Deteniéndose, levanto su rostro, se quedo mirándome mientras buscaba mis labios, torpe de mi mas por ansiedad no sabia como entregarle los míos, llevando mis manos a sus pechos tocándolos y sintiendo un tacto tan desconocido hasta el momento, mientras Andrea seguía con dos dedos introducido en mi vagina, penetrándome, a la vez de su dedo gordo comenzó a frotar sobre mi vulva de nuevo, e intercambiándose con la palma de la mano hasta de nuevo alcanzar otro orgasmo, me quede exhausta, no podía mas.
Se detuvo, mirándome me pregunto si me atrevería yo a hacérselo a ella. Como pude me levante, algo mareada por los orgasmos alcanzados, me coloque delante de ella, sujetándole por sus braguitas, se las despoje mandándolas junto a las mías. La miraba y en verdad no sabia como comenzar, me sentía excitada por hacer algo nuevo, algo muy morboso. Noto mi extrañeza, se acerco hacia mi, sujetándome del brazo me tiro hacia el sofá, dejándome sentada y sin dejar de mirarla, se encamino hacia a mi.
Se subió al sofá, colocándose sentada sobre mi rostro, encima de mis labios (hay es donde me dejo claro, que era toda una experta). Mis labios rozo sus labios vaginales, comencé a mover mi lengua, descubriendo un pircing que tenía en su vulva (me indico, que mordisqueará su piercing pues el roce la estimulaba aun mas), por lo que jugué con el, pero sin dejar de estimularme yo misma, seguía frotándome sobre mi vulva al mismo tiempo.
Andrea tan deseosa llevo sus dedos a su vagina, siendo ella quien separaba sus labios e indicándome como y donde debía de chupar. Comenzó a gemir, mientras arqueo su cuerpo hacia atrás, moviendo su brazo hacia atrás, dirigiéndolo hacia mi pubis encharcado, encontrando mis dedos jugueteando allí. Yo de todas formas continuaba chupando, succionando esa rajita, mientras Andrea con su cuerpo sobre mí, con sus piernas bien abiertas, mostrándome lo hermosa que tiene todo, lo depilada que tiene su pubis, anta para pasar mi lengua una y otra vez. Conseguí hacerle alcanzar más de un orgasmo, sin necesidad de órganos masculinos solamente con nuestras lenguas y dedos.
Nos quedamos dormida juntas, nada mas despertarme por la mañana tenía una resaca enorme, apenas recordaba lo que paso la noche anterior, aunque lo que paso creía que era un sueño erótico de los míos. Despertándome cuando se acerco a mí, dándome un suave beso en mis labios, quedándome perpleja.
Una vez desayunamos, cogimos las toallas, algo que beber y nos fuimos a la playa, caminamos hasta encontrar un lugar apartado de todo mirón y moscardones. Una vez llegamos al sitio elegido, colocamos las toallas y nos dispusimos a echarnos sobre ellas. Ni Andrea ni yo, comentamos nada de lo que ocurrió la noche anterior. Ella se sentó sobre la toalla, despojándose de la parte superior del bikini, e invitándome a hacer lo mismo, pero me negué un poco mas bien por pudor a lo ella de tanto insistir, al final me lo quite.
Estábamos tomando el sol, yo casi adormecida, note como mi amiga se coloco detrás de mi, con la excusa de echarme bronceado, note como poso sus manos sobre mi espalda. Recorriendo esta hasta sentir sus manos sobre mis nalgas, sujetando este por los laterales tiro de el hacia abajo, eludiendo que me iba a dejar marcas, me dejo desnuda. Allí nos encontrábamos ambas, en un lugar bastante alejado de nuevo en busca del amor.
Sentí su respiración muy cerca, echada sobre la toalla deseaba que me acariciará, comenzó a recorrer mi cuerpo hasta que se coloco detrás mía, a la altura de mis nalgas. Comenzando a introducir su lengua, note como lamía desde mis nalgas ha mi vagina, dando paso a empezar a frotarme con sus dedos sobre mi vulva. Ascendí mis nalgas hacia arriba de modo que le facilitara su trabajo en mí, comencé a notar como coloco su lengua sobre rajita, recorriendo toda desde mi vagina hacia mi vulva. Comenzó a perforar mis intimidades, comencé a notar sus dedos como se hundía en mi vagina, y muy tiernamente en mi agujero anal.
Entre pequeños gemidos, mordiendo la toalla por evitar posibles observadores alertados por mis gritos. Mi amiga seguía masturbándome, a frotar muy intensamente y a chupar cada pliegue de mis labios, hasta notar como comenzaba a convulsionarme, alcanzando un orgasmo detrás de otro. Hasta que me quede dormida sobre la toalla, me dejo rendida. La muy salida, le gusta más buscar mi placer que el suyo mismo, le excita hacerme alcanzar mis orgasmos, mientras observaba como me quede dormida.
Descubrí una faceta más sobre Andrea, tan nueva para mi, como satisfactoria, siempre digo de una persona no se conoce tan bien, todas tenemos secretos.
Ese fin de semana, fue maravilloso, la pena es que se me hizo cortísimo, aunque fue una experiencia la cual nunca olvidare. Me enseño muchísimo, aprendí mucho dándome cuenta que no solo debo de amar y entregarme a un chico, sino que tengo la opción de poderlo hacer también con una chica. Con el tiempo, no fue la única con quien pude hacer realidad mis fantasías, pero si la única con quien puedo contar si algo me sale mal, Andrea es como si fuera mi bote salvavidas.
Me ayuda, me aconseja, pero es igual de reciproco, aunque hoy día en cierta forma las cosas han cambiado, pues como sabéis esta casada (su marido ignora que ella y yo mantuvimos una relación, de algo mas que amistad sino de flujos).
Espero que os haya gustado, si queréis que siga contaros me lo comentáis pues me gusta mucho recibir vuestros email. Aquellos que queráis contactar conmigo hacedlo a mí dirección de email: susanabix@hotmail.com
Siendo manoseada en el Andé
Siendo manoseada en el Andén
Me llamo Susana, ante todo gracias a todos los que me habéis leído, sobre todo aun más agradecida a aquellos que me habéis dicho escribiéndomelo. Agradezco de corazón que os haya gustado y que os haya sido tan placentero. Con mucho gusto os relataré todas mis experiencias que he mantenido en público.
Os he admitir que siempre me digo a mi misma, esta es la ultima pero es como el tabaco siempre quieres probar una ultima cala, eso me ocurre a mi con el morbo que siento. Necesito esa sensación, ese momento, es difícil detallarlo y aun menos explicarlo lo que siento, pero creo que es ya parte de mi vida.
Siento mucho que mi forma de relatar a muchos les haya molestado, confundido, hasta extrañado e incluso les deje haya dejado con la duda respecto a mi persona. Pero sinceramente quien tiene que saber quien soy en realidad, sería yo misma. De mi ha opinado, un chico lector lo cual me ha gustado muchísimo (algún día se lo agradeceré muy gustosamente), que por mi redacción pongo en evidencia que soy una hembra hambrienta de deseo y satisfacción (no lo sabes tu bien).
Como he comentado más de una vez, siento mucho que los chicos de mi misma ciudad no podáis probar mis gustos, aun más algunas fantasías conmigo, pero prefiero que sean chicos de fuera de mi provincia para evitar malos rollos (no se si me entendéis, además aquellos que sabéis quien soy, pues ya ha probado mi pecado, os agradecería que en la calle no me digáis nada, por fa).
De mi sabéis como soy, pero no por pesada os lo volveré a decir siempre hay algún despistado que me lo pregunta, soy una chica ardiente del sur de Andalucía, de 21 años, bisexual, morena. Soy una sin vergüenza integral, simpática, muy buena gente, una pecadora de las borracheras, bastante loca... Vamos una chica con la que se puede pasar un buen rato. Soy conciente que mi forma de vestir, me hace más destacable para ser manoseada, aunque no soy ni fetichista, ni exhibicionista, simplemente me gusta vestir de forma que realce mi cuerpo.
Procuró que mis experiencias sean buscadas por mi, pero no siempre lo logro, será la causa que al final sean tan satisfactorias. Esta nueva experiencia me ocurrió hace algo más de un año, la recuerdo bastante bien, por que fue la noche en la que fuimos a celebrar la despedida de soltera de Andrea.
Durante ese día, no pensaba en otra cosa, que haríamos esa noche, como lo pasaríamos. Una vez que llegue a casa me puse a buscar en el armario que ponerme (aunque falda ya tenía, pues me compre una para la ocasión), la falda era tableada negra muy cortita, una blusa roja de satén (provocativa), medias de ligas, un sujetador blanco de encajes sin tirantas, unas braguitas a juego, y una chaqueta para quitarme el frió de la noche.
Estaba súper nerviosa, nada más llegar la noche, fuimos a cenar al restaurante italiano San Marcos, donde la velada prometía bastante. Más tarde nos fuimos en un microbús (alquilado), a una sala de stripper llamada Cariban boys (especialista en despedidas de soltera), en Dos Hermanas, un pueblo de Sevilla. Donde la fiesta comenzó a desmadrarse. A lo largo de la noche, comencé a beber más de la cuenta, poniéndome en evidencia, lo peor fue que la puse a ella, además de colocarla en más de un atolladero.
Por debajo de la mesa empecé a acariciar sus piernas, en busca de pubis, que note que se encontraba tan húmedo como el mío. Me levante par ir en busca de un chico, que la pusiera a mil, indicándole donde y como debía de tocarle (me costo una buena propina), la visión de mi amiga con ese pulpo encima me puso aun mas caliente de lo que estaba, el chico estaba bastante bueno, Andrea trataba de quitárselo de encima hasta que lo consiguió. Imaginaros lo bien que me lo estaba pasando, que hasta cogí a un boy para mi sola, nos fuimos fuera, a su coche a pasar el rato, pero el chico al final no cumplió tanto. Mas atento que debía de actuar sino lo echarían, hasta se puso moralista, eludiendo que clientes y personal no debía de mezclar trabajo con placer (una tontería creo yo, pues ellos trabajan proporcionando placer).
Bueno la cuestión, es que la embriaguez me toco bastante, de regreso a la sala, solamente quedaba Andrea pues las chicas se habían marchado, encima en el microbús. Por lo que nos fuimos a la estación a coger un cercanía de regreso a casa, estábamos bastante tranquilas por que su padre (menos mal que era el suyo), en teoría era quien nos iba a venir a recoger a la estación.
Durante el trayecto, no dejaba de comentarme que se encontraba bastante molesta con mi actitud. Esa noche esperaba de mi lo mejor que una amiga debe de darle y siendo su mejor amiga mi comportamiento era desaprobadle. Daba mas la sensación que era una salida, que la amiga que se alegraba de su compromiso, entre balbuceo le comentaba que por una parte me dolía bastante, que al casarse se separar aria de mi. Que sentía un poco de envidia, hacia ella aunque eso si sana, pues mis relaciones nunca han funcionado y la suya si (con un chico maravilloso).
Le pedí disculpa por mi actitud, dándonos un abrazo, me agarre junto a ella, en su regazo, me decía que no me preocupaba, que las cosas no iban a cambiar. No recuerdo bien en que momento, le comente lo bueno que estaba su chico, aunque ella ya sabe mi admiración hacia José, comentándole que merecía darle un buen revolcón, estuve fuera de lugar, y que no debería habérselo dicho, pues note algo de recelo en ella, una pizca de celos. Pero sujetándome con una mano por mi mejilla, me dio un beso en los labios.
Una vez llegamos a la estación bien entrada la mañana, no recuerdo la hora exacta, pero creo que serian sobre las 5.00 de la mañana. Bajamos del vagón, buscando un banco donde sentarnos, y un teléfono pues el móvil se había quedado sin batería. Caminamos hacia el fondo, cerca de los servicios, pues comencé a sentirme mareada empezando a vomitar. Me ayudo a sentarme sobre un banco metálico que había, aunque mi cuerpo se resbalaba por el, y en mi cabeza daba todo vuelta. Notaba el frió del banco sobre mi piel, me daba la sensación que mi falda se habría subido y habría dejado mis muslos mas al descubierto.
Andrea me comento que aguantara un poco pues se iba a acercar a una cabina, mientras que yo esperaba. Entre cerré los ojos, para aliviar mi mareo, cuando note una presencia a mi alrededor, al principio creía que ella, no se había marchado todavía. Sentí que sentó junto a mi, mi vista ennublecida hacia que apenas pudiera ver, pero me dio la sensación que esa persona debía ser un hombre, por su vestimenta de traje y corbata. Comenzó a hablarme, a preguntarme cosas que apenas podía ni recordar, aunque por mi boca apenas podía emitir palabra alguna, pues eran balbuceos.
Sentado junto a mí, note como su pierna comenzó a pegarse junto a la mía, chocando una y otra vez contra mi muslo. Paso su brazo alrededor de mis hombros, deje caer mi cabeza sobre su cuerpo, notando como en verdad no se trataba de mi amiga. Esta persona extraña comenzó a ascender su mano por mi cuello, acariciándome hacia arriba, recorriendo mi rostro con sus dedos hacia mi boca, tocando y frotando mis labios e intruso introdujo varios de sus dedos dentro. Para segundos después sacarlos, comenzando a descender por encima de mi blusa, tocando mis pechos hasta el final de esta. Me sujeto por el elástico, comenzando a subirla hacia arriba hasta dejarla por debajo de mi cuello.
Dejando mi sujetador blanco a la vista de sus ojos, que no me duro mucho la verdad pues sentí como poso su mano sobre el tirando también hacia abajo, hasta saltar mis pechos fuera. Una de sus manos rápidamente, comenzó a estrujarlos entre sus dedos, no perdía el tiempo, quise gritar al sentirme como estaba siendo manoseada hasta sentí un poco vejada, pero mis sonidos, sonaban como si estuviera amordazada (sentía la lengua áspera).
Su otra mano comenzó a descenderla, en dirección a mi entre pierna, a mi pubis, tocándome por encima de mis braguitas, tubo que notar lo mojada que me encontraba. Note que se acerco a mi rostro, pero sería el olor que desprendía mi boca o los restos de excremento que había en el suelo (de haber vomitado), la causa de haber desistido a besarme (yo tampoco lo hubiera echo). Su mano que estrujaba mi pecho, sujeto de nuevo mi sujetador, tirando aun mas de el, hasta dejarlo sobre mi hombrigo.
Aprovechando este para pellizcarme mis pezones con más libertad, intentaba reponerme una y otra vez, pero sin éxito. Mi cuerpo resbalaba sobre el respaldar del banco, mientras que sentía como con una de sus manos no dejaba de masajearme los pechos, la otra no dejaba de acariciar mis muslos. Comencé a notar, como comenzó a recorrer desde mis rodillas hasta mi pubis, notaba como se introducía por la parte interna de mis muslos. Mi embriaguez difícilmente podría ocultarla, por lo que mi disposición a sus manoseos era total (humillada, como en mis sueños).
Sentía una y otra vez como pasaba sus dedos, como recorría mi húmeda rajita sobre mis labios vaginales, parándose en mi vulva frotándola. Lleve mis manos hacia mi entre pierna, pero por mas que empujaba su mano para que dejara de manosearme, sus fuerzas eran mayores a las mías, se que me habían abandonado hace tiempo (pensaba donde coño, habría ido Andrea a llamar).
Note como su mano, bajaba hacia mis braguitas, pero en vez de introducirla en su interior, comenzó a abrirme las piernas como podía. Agarro mi falda por el borde, subiéndola hacia arriba hasta dejarla enganchada en mi cintura con el elástico de esta. Ahora comenzó a descender hasta introducirla por dentro de mis braguitas, comenzando a pasarme sus dedos por mi vulva muy suavemente, se deslizaban hacia mi vagina frotándola con sus yemas, notaba como volvía a ascender para tocar muy intensamente sobre mi monte de venus. Intente echar mi cuerpo, hacia delante e intentar cerrar mis piernas, pero no tuve éxito, pues me introdujo un dedo dentro de mi vagina que me hizo ponerme mas rígida.
Mi cuerpo comenzó a abandonarme, pues mis pezones ya duros y mi vagina comenzando a disfrutar, tuve que entregarme. Sentía una y otra vez como una sensación muy placentera recorrer mi cuerpo. Por debajo de mi falda, dentro de mis braguitas, sentía su mano, como sus dedos frotaban mi vagina, como introducía un dedo dentro de mi vagina. Como notaba como me entraba y salía, mientras que otro frotaba mi vulva. Comenzó a separar mis labios vaginales, provocándome una sensación muy placentera logrando mi primera sensación placentera, un orgasmo que aunque intentaba que no me viniera, no pude remedirlo.
Saco su mano de mis braguitas, note como se giro, como si estuviera observando, estaría estudiando el perímetro o a caso habría alguien mirándonos, pero se volvió a girarse. Note su respiración sobre mi pecho, pasando mas tarde a notar su húmeda lengua recorrer mis mamas, succionándolas y recorrer mi aureola hasta llegar al pezón, he de admitir que al igual que el yo estaba disfrutando. Mis pechos, primero uno tarde el otro, estaba siendo ultrajados por un extraño, que al igual como si fuera un niño comenzó a pellizcarme los pezones, a aplastármelo con su dedo empujándolo hacia dentro.
De nuevo note, como esta vez se levanto, ignoraba sus intenciones, sentí sus manos sobre mis muslos (estaba agachado frente a mí), comenzó a recorrer mis muslos hacia arriba hasta llegar a la cintura, sujeto mis braguitas, tirando de ellas fuertemente hacia abajo recorriendo mis piernas hasta sacarla por los pies. Volvió a sentarse, comenzando de nuevo a frotar mi vagina, mostraba ahora mas libertad pues empezó a frotarme con la palma de la mano, con toda amplitud. Masturbaba mi vagina, se detenía para con varios dedos frotar mi vulva y recorrer los labios vaginales, note de nuevo el preludio de un nuevo orgasmo, dejándome aun más exhausta de lo que estaba.
Comencé a mover inconcientemente mis piernas, por la excitación. Pero me sentía tan excitada, que de nuevo note como introducía sus manos acariciarme toda mi entre pierna. Estaba chorreante, sentí como mis propios jugos recorría mis muslos. No sabía que experiencia debía de tener, pero me frotaba muy bien con sus dedos. Sentí en ese momento como mis pechos se encontraban libres, eso significaba que sus dos manos estarían cerca de mi pubis.
Exactamente, note como una mano la poso sobre mi muslo a la altura de mi ingle, comenzando a masajearme, sentí como los dedos de su mano izquierda comenzó a separar mis labios vaginales, los dedos de su mano derecha (el dedo gordo para ser exacto), comenzaba a frotar mi clítoris suavemente al principio para introducirlo con delicadeza. Sería por el gusto que me estaba proporcionando o no se por que, comencé a abrir mis muslo, facilitándole su masturbación en mi.
No se cuantos orgasmos tuve, pero mientras este extraño personaje me frotaba comencé a sentirlo de nuevo, no quería que se detuviera en ese momento, por lo que como inercia coloque mi mano sobre la suya, sujetándola fuertemente, este noto lo que de nuevo me iba a ocurrir por lo que sentí como comenzó a acelerar sus metidas y salidas, sintiendo como una avalancha de placer y un latigazo sintiéndola desde la misma medula, recorría mi cuerpo, mi cuerpo a punto de desmayarse pero sin perder el conocimiento.
Lo peor venia por venir, en vez de dejarme en ese estado casi de letargo. Note como se incorporo, agachándose ante mí, coloco ambas manos sobre mis muslos a modo de tenerme bien abierta de piernas, para ir introduciéndome su cabeza entre mis piernas. Me quede un poco desconcertada pues no esperaba que ocurriera esto, comencé a notar una oleada de placer de nuevo, pero diferente al anterior, empecé a sentir placeres ocultos hasta ese momento, hasta el punto que comencé a gemir bien alto (este me mandaba a callar, mas de una vez).
Su lengua húmeda y caliente, recorría mis labios vaginales, me los succionaba con sus labios, mientras me mordía mis labios, hasta me tuve que agarrar al respaldar del banco (daba la sensación que estaba clavada a el, en brazos en cruz). Su lengua comenzó a recorrer mi vagina, con movimientos de arriba hacia abajo, frotaba mi vulva e incluso se introdujo mi botoncito de lujuria, succionándomelo una y otra vez, no se cansada de proporcionarme tanto placer y yo menos de recibirlos (me dio en cierta pena, que el se quedara tan caliente), no solo notaba su lengua como me saboreaba de izquierda a derecha en círculos, sino me dos de sus dedos eso si con mucha delicadeza y suavidad, produciéndome varios orgasmos seguidos.
Cuando notaba como mi cuerpo se convulsionaba por los orgasmos que notaba estaba encharcada en mi propio jugo. Escuche de lejos unos gritos, este maravilloso extraño se detuvo (maldiciendo el momento), se levanto y echo a correr, no se ni me importa a donde se dirigió pues me había dejado de lo mas satisfecha. Apareció mi amiga, al principio se disculpo por la tardanza, extrañada me pregunto que había ocurrido, mientras yo aun seguía jadeando (pensaba que cacho de cabrona, pues creo que seguramente lo habría echo a posta, por que no muy lejos de donde yo me encontraba, se divisaba una cabina).
Me ayudo a incorporarme, nos dirigimos hacia los servicios, dándonos cuenta al no encontrarla que se había llevado mis braguitas (seguramente como trofeo), en los aseos me asee debidamente, me enjuague en un bidet que había en un cuartillo de mantenimiento (seguramente de las mujeres de la limpieza), una vez finalice salimos en dirección a la calle, no antes nos tomamos un café para despertarme.
Sinceramente creo que Andrea permitió que me ocurriera, en cierta parte seguramente me lo mereciera, era su forma de castigarme por mi comportamiento. Mas tarde ya en su casa, mas despierta sin tener borrachera, me contó con todo detalles lo que aquel extraño me hizo, lleno mis lagunas, al final y todo se lo tuve que agradecer (lo que es la vida).
Espero que os haya gustado, si queréis que siga contaros me lo comentáis pues me gusta mucho recibir vuestros email. Aquellos que queráis contactar conmigo hacedlo a mí dirección de email: susanabix@hotmail.com
Me llamo Susana, ante todo gracias a todos los que me habéis leído, sobre todo aun más agradecida a aquellos que me habéis dicho escribiéndomelo. Agradezco de corazón que os haya gustado y que os haya sido tan placentero. Con mucho gusto os relataré todas mis experiencias que he mantenido en público.
Os he admitir que siempre me digo a mi misma, esta es la ultima pero es como el tabaco siempre quieres probar una ultima cala, eso me ocurre a mi con el morbo que siento. Necesito esa sensación, ese momento, es difícil detallarlo y aun menos explicarlo lo que siento, pero creo que es ya parte de mi vida.
Siento mucho que mi forma de relatar a muchos les haya molestado, confundido, hasta extrañado e incluso les deje haya dejado con la duda respecto a mi persona. Pero sinceramente quien tiene que saber quien soy en realidad, sería yo misma. De mi ha opinado, un chico lector lo cual me ha gustado muchísimo (algún día se lo agradeceré muy gustosamente), que por mi redacción pongo en evidencia que soy una hembra hambrienta de deseo y satisfacción (no lo sabes tu bien).
Como he comentado más de una vez, siento mucho que los chicos de mi misma ciudad no podáis probar mis gustos, aun más algunas fantasías conmigo, pero prefiero que sean chicos de fuera de mi provincia para evitar malos rollos (no se si me entendéis, además aquellos que sabéis quien soy, pues ya ha probado mi pecado, os agradecería que en la calle no me digáis nada, por fa).
De mi sabéis como soy, pero no por pesada os lo volveré a decir siempre hay algún despistado que me lo pregunta, soy una chica ardiente del sur de Andalucía, de 21 años, bisexual, morena. Soy una sin vergüenza integral, simpática, muy buena gente, una pecadora de las borracheras, bastante loca... Vamos una chica con la que se puede pasar un buen rato. Soy conciente que mi forma de vestir, me hace más destacable para ser manoseada, aunque no soy ni fetichista, ni exhibicionista, simplemente me gusta vestir de forma que realce mi cuerpo.
Procuró que mis experiencias sean buscadas por mi, pero no siempre lo logro, será la causa que al final sean tan satisfactorias. Esta nueva experiencia me ocurrió hace algo más de un año, la recuerdo bastante bien, por que fue la noche en la que fuimos a celebrar la despedida de soltera de Andrea.
Durante ese día, no pensaba en otra cosa, que haríamos esa noche, como lo pasaríamos. Una vez que llegue a casa me puse a buscar en el armario que ponerme (aunque falda ya tenía, pues me compre una para la ocasión), la falda era tableada negra muy cortita, una blusa roja de satén (provocativa), medias de ligas, un sujetador blanco de encajes sin tirantas, unas braguitas a juego, y una chaqueta para quitarme el frió de la noche.
Estaba súper nerviosa, nada más llegar la noche, fuimos a cenar al restaurante italiano San Marcos, donde la velada prometía bastante. Más tarde nos fuimos en un microbús (alquilado), a una sala de stripper llamada Cariban boys (especialista en despedidas de soltera), en Dos Hermanas, un pueblo de Sevilla. Donde la fiesta comenzó a desmadrarse. A lo largo de la noche, comencé a beber más de la cuenta, poniéndome en evidencia, lo peor fue que la puse a ella, además de colocarla en más de un atolladero.
Por debajo de la mesa empecé a acariciar sus piernas, en busca de pubis, que note que se encontraba tan húmedo como el mío. Me levante par ir en busca de un chico, que la pusiera a mil, indicándole donde y como debía de tocarle (me costo una buena propina), la visión de mi amiga con ese pulpo encima me puso aun mas caliente de lo que estaba, el chico estaba bastante bueno, Andrea trataba de quitárselo de encima hasta que lo consiguió. Imaginaros lo bien que me lo estaba pasando, que hasta cogí a un boy para mi sola, nos fuimos fuera, a su coche a pasar el rato, pero el chico al final no cumplió tanto. Mas atento que debía de actuar sino lo echarían, hasta se puso moralista, eludiendo que clientes y personal no debía de mezclar trabajo con placer (una tontería creo yo, pues ellos trabajan proporcionando placer).
Bueno la cuestión, es que la embriaguez me toco bastante, de regreso a la sala, solamente quedaba Andrea pues las chicas se habían marchado, encima en el microbús. Por lo que nos fuimos a la estación a coger un cercanía de regreso a casa, estábamos bastante tranquilas por que su padre (menos mal que era el suyo), en teoría era quien nos iba a venir a recoger a la estación.
Durante el trayecto, no dejaba de comentarme que se encontraba bastante molesta con mi actitud. Esa noche esperaba de mi lo mejor que una amiga debe de darle y siendo su mejor amiga mi comportamiento era desaprobadle. Daba mas la sensación que era una salida, que la amiga que se alegraba de su compromiso, entre balbuceo le comentaba que por una parte me dolía bastante, que al casarse se separar aria de mi. Que sentía un poco de envidia, hacia ella aunque eso si sana, pues mis relaciones nunca han funcionado y la suya si (con un chico maravilloso).
Le pedí disculpa por mi actitud, dándonos un abrazo, me agarre junto a ella, en su regazo, me decía que no me preocupaba, que las cosas no iban a cambiar. No recuerdo bien en que momento, le comente lo bueno que estaba su chico, aunque ella ya sabe mi admiración hacia José, comentándole que merecía darle un buen revolcón, estuve fuera de lugar, y que no debería habérselo dicho, pues note algo de recelo en ella, una pizca de celos. Pero sujetándome con una mano por mi mejilla, me dio un beso en los labios.
Una vez llegamos a la estación bien entrada la mañana, no recuerdo la hora exacta, pero creo que serian sobre las 5.00 de la mañana. Bajamos del vagón, buscando un banco donde sentarnos, y un teléfono pues el móvil se había quedado sin batería. Caminamos hacia el fondo, cerca de los servicios, pues comencé a sentirme mareada empezando a vomitar. Me ayudo a sentarme sobre un banco metálico que había, aunque mi cuerpo se resbalaba por el, y en mi cabeza daba todo vuelta. Notaba el frió del banco sobre mi piel, me daba la sensación que mi falda se habría subido y habría dejado mis muslos mas al descubierto.
Andrea me comento que aguantara un poco pues se iba a acercar a una cabina, mientras que yo esperaba. Entre cerré los ojos, para aliviar mi mareo, cuando note una presencia a mi alrededor, al principio creía que ella, no se había marchado todavía. Sentí que sentó junto a mi, mi vista ennublecida hacia que apenas pudiera ver, pero me dio la sensación que esa persona debía ser un hombre, por su vestimenta de traje y corbata. Comenzó a hablarme, a preguntarme cosas que apenas podía ni recordar, aunque por mi boca apenas podía emitir palabra alguna, pues eran balbuceos.
Sentado junto a mí, note como su pierna comenzó a pegarse junto a la mía, chocando una y otra vez contra mi muslo. Paso su brazo alrededor de mis hombros, deje caer mi cabeza sobre su cuerpo, notando como en verdad no se trataba de mi amiga. Esta persona extraña comenzó a ascender su mano por mi cuello, acariciándome hacia arriba, recorriendo mi rostro con sus dedos hacia mi boca, tocando y frotando mis labios e intruso introdujo varios de sus dedos dentro. Para segundos después sacarlos, comenzando a descender por encima de mi blusa, tocando mis pechos hasta el final de esta. Me sujeto por el elástico, comenzando a subirla hacia arriba hasta dejarla por debajo de mi cuello.
Dejando mi sujetador blanco a la vista de sus ojos, que no me duro mucho la verdad pues sentí como poso su mano sobre el tirando también hacia abajo, hasta saltar mis pechos fuera. Una de sus manos rápidamente, comenzó a estrujarlos entre sus dedos, no perdía el tiempo, quise gritar al sentirme como estaba siendo manoseada hasta sentí un poco vejada, pero mis sonidos, sonaban como si estuviera amordazada (sentía la lengua áspera).
Su otra mano comenzó a descenderla, en dirección a mi entre pierna, a mi pubis, tocándome por encima de mis braguitas, tubo que notar lo mojada que me encontraba. Note que se acerco a mi rostro, pero sería el olor que desprendía mi boca o los restos de excremento que había en el suelo (de haber vomitado), la causa de haber desistido a besarme (yo tampoco lo hubiera echo). Su mano que estrujaba mi pecho, sujeto de nuevo mi sujetador, tirando aun mas de el, hasta dejarlo sobre mi hombrigo.
Aprovechando este para pellizcarme mis pezones con más libertad, intentaba reponerme una y otra vez, pero sin éxito. Mi cuerpo resbalaba sobre el respaldar del banco, mientras que sentía como con una de sus manos no dejaba de masajearme los pechos, la otra no dejaba de acariciar mis muslos. Comencé a notar, como comenzó a recorrer desde mis rodillas hasta mi pubis, notaba como se introducía por la parte interna de mis muslos. Mi embriaguez difícilmente podría ocultarla, por lo que mi disposición a sus manoseos era total (humillada, como en mis sueños).
Sentía una y otra vez como pasaba sus dedos, como recorría mi húmeda rajita sobre mis labios vaginales, parándose en mi vulva frotándola. Lleve mis manos hacia mi entre pierna, pero por mas que empujaba su mano para que dejara de manosearme, sus fuerzas eran mayores a las mías, se que me habían abandonado hace tiempo (pensaba donde coño, habría ido Andrea a llamar).
Note como su mano, bajaba hacia mis braguitas, pero en vez de introducirla en su interior, comenzó a abrirme las piernas como podía. Agarro mi falda por el borde, subiéndola hacia arriba hasta dejarla enganchada en mi cintura con el elástico de esta. Ahora comenzó a descender hasta introducirla por dentro de mis braguitas, comenzando a pasarme sus dedos por mi vulva muy suavemente, se deslizaban hacia mi vagina frotándola con sus yemas, notaba como volvía a ascender para tocar muy intensamente sobre mi monte de venus. Intente echar mi cuerpo, hacia delante e intentar cerrar mis piernas, pero no tuve éxito, pues me introdujo un dedo dentro de mi vagina que me hizo ponerme mas rígida.
Mi cuerpo comenzó a abandonarme, pues mis pezones ya duros y mi vagina comenzando a disfrutar, tuve que entregarme. Sentía una y otra vez como una sensación muy placentera recorrer mi cuerpo. Por debajo de mi falda, dentro de mis braguitas, sentía su mano, como sus dedos frotaban mi vagina, como introducía un dedo dentro de mi vagina. Como notaba como me entraba y salía, mientras que otro frotaba mi vulva. Comenzó a separar mis labios vaginales, provocándome una sensación muy placentera logrando mi primera sensación placentera, un orgasmo que aunque intentaba que no me viniera, no pude remedirlo.
Saco su mano de mis braguitas, note como se giro, como si estuviera observando, estaría estudiando el perímetro o a caso habría alguien mirándonos, pero se volvió a girarse. Note su respiración sobre mi pecho, pasando mas tarde a notar su húmeda lengua recorrer mis mamas, succionándolas y recorrer mi aureola hasta llegar al pezón, he de admitir que al igual que el yo estaba disfrutando. Mis pechos, primero uno tarde el otro, estaba siendo ultrajados por un extraño, que al igual como si fuera un niño comenzó a pellizcarme los pezones, a aplastármelo con su dedo empujándolo hacia dentro.
De nuevo note, como esta vez se levanto, ignoraba sus intenciones, sentí sus manos sobre mis muslos (estaba agachado frente a mí), comenzó a recorrer mis muslos hacia arriba hasta llegar a la cintura, sujeto mis braguitas, tirando de ellas fuertemente hacia abajo recorriendo mis piernas hasta sacarla por los pies. Volvió a sentarse, comenzando de nuevo a frotar mi vagina, mostraba ahora mas libertad pues empezó a frotarme con la palma de la mano, con toda amplitud. Masturbaba mi vagina, se detenía para con varios dedos frotar mi vulva y recorrer los labios vaginales, note de nuevo el preludio de un nuevo orgasmo, dejándome aun más exhausta de lo que estaba.
Comencé a mover inconcientemente mis piernas, por la excitación. Pero me sentía tan excitada, que de nuevo note como introducía sus manos acariciarme toda mi entre pierna. Estaba chorreante, sentí como mis propios jugos recorría mis muslos. No sabía que experiencia debía de tener, pero me frotaba muy bien con sus dedos. Sentí en ese momento como mis pechos se encontraban libres, eso significaba que sus dos manos estarían cerca de mi pubis.
Exactamente, note como una mano la poso sobre mi muslo a la altura de mi ingle, comenzando a masajearme, sentí como los dedos de su mano izquierda comenzó a separar mis labios vaginales, los dedos de su mano derecha (el dedo gordo para ser exacto), comenzaba a frotar mi clítoris suavemente al principio para introducirlo con delicadeza. Sería por el gusto que me estaba proporcionando o no se por que, comencé a abrir mis muslo, facilitándole su masturbación en mi.
No se cuantos orgasmos tuve, pero mientras este extraño personaje me frotaba comencé a sentirlo de nuevo, no quería que se detuviera en ese momento, por lo que como inercia coloque mi mano sobre la suya, sujetándola fuertemente, este noto lo que de nuevo me iba a ocurrir por lo que sentí como comenzó a acelerar sus metidas y salidas, sintiendo como una avalancha de placer y un latigazo sintiéndola desde la misma medula, recorría mi cuerpo, mi cuerpo a punto de desmayarse pero sin perder el conocimiento.
Lo peor venia por venir, en vez de dejarme en ese estado casi de letargo. Note como se incorporo, agachándose ante mí, coloco ambas manos sobre mis muslos a modo de tenerme bien abierta de piernas, para ir introduciéndome su cabeza entre mis piernas. Me quede un poco desconcertada pues no esperaba que ocurriera esto, comencé a notar una oleada de placer de nuevo, pero diferente al anterior, empecé a sentir placeres ocultos hasta ese momento, hasta el punto que comencé a gemir bien alto (este me mandaba a callar, mas de una vez).
Su lengua húmeda y caliente, recorría mis labios vaginales, me los succionaba con sus labios, mientras me mordía mis labios, hasta me tuve que agarrar al respaldar del banco (daba la sensación que estaba clavada a el, en brazos en cruz). Su lengua comenzó a recorrer mi vagina, con movimientos de arriba hacia abajo, frotaba mi vulva e incluso se introdujo mi botoncito de lujuria, succionándomelo una y otra vez, no se cansada de proporcionarme tanto placer y yo menos de recibirlos (me dio en cierta pena, que el se quedara tan caliente), no solo notaba su lengua como me saboreaba de izquierda a derecha en círculos, sino me dos de sus dedos eso si con mucha delicadeza y suavidad, produciéndome varios orgasmos seguidos.
Cuando notaba como mi cuerpo se convulsionaba por los orgasmos que notaba estaba encharcada en mi propio jugo. Escuche de lejos unos gritos, este maravilloso extraño se detuvo (maldiciendo el momento), se levanto y echo a correr, no se ni me importa a donde se dirigió pues me había dejado de lo mas satisfecha. Apareció mi amiga, al principio se disculpo por la tardanza, extrañada me pregunto que había ocurrido, mientras yo aun seguía jadeando (pensaba que cacho de cabrona, pues creo que seguramente lo habría echo a posta, por que no muy lejos de donde yo me encontraba, se divisaba una cabina).
Me ayudo a incorporarme, nos dirigimos hacia los servicios, dándonos cuenta al no encontrarla que se había llevado mis braguitas (seguramente como trofeo), en los aseos me asee debidamente, me enjuague en un bidet que había en un cuartillo de mantenimiento (seguramente de las mujeres de la limpieza), una vez finalice salimos en dirección a la calle, no antes nos tomamos un café para despertarme.
Sinceramente creo que Andrea permitió que me ocurriera, en cierta parte seguramente me lo mereciera, era su forma de castigarme por mi comportamiento. Mas tarde ya en su casa, mas despierta sin tener borrachera, me contó con todo detalles lo que aquel extraño me hizo, lleno mis lagunas, al final y todo se lo tuve que agradecer (lo que es la vida).
Espero que os haya gustado, si queréis que siga contaros me lo comentáis pues me gusta mucho recibir vuestros email. Aquellos que queráis contactar conmigo hacedlo a mí dirección de email: susanabix@hotmail.com
Mis inicios siendo manoseada
Mis inicios siendo manoseada
Me llamo Susana, ante todo gracias a todos los que me habéis escrito. Os agradezco que os haya gustado y haya sido tan placentero como es para mí. Con mucho gusto os relataré todas mis experiencias en transporte públicos.
Como sabéis de mí, soy muy morbosa, me atraen los sitios públicos, los Púb de intercambios, me gusta dejarme hacer tanto a chicos como a chicas, ya que me cuesta decir "no". Lo que me atrae es el sexo con desconocido en sitios públicos, aquellos contactos que me piden solo por el hecho de hacerlo, no me entrego de la misma manera, pues pierdo todo ese contacto de lo desconocido y el morbo.
He mantenido una relación estable con una chica hasta hace un par de semanas, pero mi ruptura es por que no comprendo por que cuando tienes pareja esta no te da la libertad que en un principio me ofreció, algunos amigos me han dicho que es el temor a perder a ese ser querido. Ahora estoy saliendo con un chico, pero tranquilos aquellos que seáis los elegidos disfrutareis de mi cuerpo como yo del vuestro. (Os tengo que advertir que no por decirme que soy un "tío", acabaré antes entre vuestras piernas)
Suelo ir casi todo los fines de semana a club de intercambios de parejas, obteniendo bastantes placer en la mayoría. Me desplazo fuera de mi ciudad para mantener mis contactos. (Como he comentado prefiero que sean de chicos de fuera de mi provincia por evitar malos rollos). Tengo un defecto me viene con facilidad, por lo que creo que ya habéis adivinado que soy multiorgasmica.
De mi sabéis mis rasgos, soy una chica muy sexual de 21 años, bisexual, morena (teñida pues era pelirroja), ojos castaños, mido 1.75 cm., 69 Kg., medidas 90 / 59 / 88 aproximadamente. Soy una sin vergüenza integral, muy simpática, fiestera, bastante loca... Vamos una chica con la que se puede pasar un buen rato. Soy conciente que mi forma de vestir me hace más destacable para ser manoseada, aunque no soy ni fetichista, ni exhibicionista, simplemente me gusta vestir de esta manera.
Mis padres siempre me han inculcado que la mujer es ante todo fiel a su pareja, la educación y la familia es ante todo, aunque el matrimonio no va conmigo y mucho menos los hijos. Antes era la de la idea de que si cogiera a mi pareja poniéndome los cuernos, saldría a buscarme otro. Me gusta leer hoy día leo "Los cien golpees de Melissa P." es buenísimo. Me encanta la música, será el motivo por lo que trasnocho tanto. Me gusta beber aunque solo los fines de semana, pero con moderación pues la ultima vez que me emborrache me ocurrió algo que no fue tan divertido (recuerdo muy vagamente como acabe sin bragas, y con un dolor de mi ojete).
Siempre he pensado que me gustaría vivir de noche y dormir de día, hacer alguna locura, hacer una sesión de fotos y por que no la dieta del cucurucho.
Me inicie con un chico hace bastante tiempo tendría entre unos 14 o 15 años. Fue mi primera vez que hice el amor o exactamente el dia que perdi mi virginidad, aunque espero olvidarlo ni siquiera recuerdo como empezó. Es un error de mi vida, no fue como me lo había imaginado, lo que se es que no disfrute, quede defraudada en ese momento pues imaginaba que eso era “amor”, una palabra sin sentido y vacía. El chico fue a lo que fue, a proporcionarse su propio placer y a perder su virginidad y de paso hacérmelo perder a mí. Su miembro sería de unos 14 cm., lo que recuerdo muy bien pues no sabia exactamente donde introducirla, y menos que debía humedecerme a mi primero… Pero bueno eso será otra historia siempre que queráis leerla.
Hoy día salgo con un chico que conozco desde el colegio, al cual sabe de mis gustos y preferencias. Salimos con otras personas, pero os puedo decir que no estoy, pero es un remedio contra las malas lenguas y por hacernos un favor a ambos. De quien estoy realmente enamorada es de un amigo llamado José, cariñosamente le llamo papi y no es por su edad aunque el tenga 36 años. Es el marido de mi mejor amiga, aunque el es mayor que nosotras, no es nada del otro mundo, por su anatomía es normal (ya que los tíos cachas o musculosos no me gustan nada), es dulce, cariñoso, atento, generoso y todo lo que una chica desea de un chico.
Es como decimos los chicos que nos gustan o son maricones o están casados. Lo peor de todo es que mi amiga me cuenta todo sobre ellos, ya que me pide consejo. Me cuenta con todo tipo de detalles su relación, me cuenta que es insaciable, morboso y que cuenta con un miembro fabuloso. Tuve un lió hace un tiempo con el, sin buscarlo y menos esperarlo. Es la persona que yo había soñado, maduro (pues los canosos me vuelven loca al estilo de Richard Gere), comprensivo, morboso y bien dotado en otras palabras, todo lo que una chica como yo podía desear.
Como ocurrió mi primera experiencia, pues os voy a contar como era yo por esa época, mis inicios en este mundo de caricias a escondidas, en manoseos forzado y en placeres morbosos. Por aquella época mediría 1.63 cm., de unos 60 kilos, complexión delgada, de cabellos pelirrojo largo, ojos castaños. Me definiría como una chica sencilla, amable, cariñosa, normalmente decían de mi que soy muy buena gente. Me encanta hacer locuras, de no parar de reír, soy muy sociable y me gusta hacer amigos. En ese momento era heterosexual (aunque os puedo explicar, me atraía el sexo contrario) y no
tenia pareja alguna.
No recuerdo exactamente cuando comenzó a gustarme los manoseos en los viajes, creo que comenzó por mi época estudiantil por el último curso. Cuando deje ir al colegio en el bus de la escuela para irme con mis amigas, como todas las chicas de mi edad cuando salimos de casa vamos muy modositas ya que soy la hija ideal de mis padres en otras palabras soy su hija modelo, pero nada mas salir de casa me revoluciono.
Mi uniforme de colegial es una falda tipo escocesa hasta las rodillas, camisa con corbata y suéter encima o chaquetilla dependiendo si es invierno o verano, medias por debajo de las rodillas y zapatos. Nada mas salir de casa, me aseguro que estoy lo bastante alejada y que nadie me viera, remango mi falda dejándola bastante corta a medio muslo, las medias me las estiro hasta dejarla por encima de mis rodillas como una cuarta por encima, el suéter me lo coloco en mis hombros o en mi cintura.
El pelo depende como halla salido ese día pero normalmente me gusta llevarlo suelto, para finalizar me pinto un poco, ya sabéis los labios y los ojos. Para mas tarde encontrarme con mis compañeras que igual que yo, se han cambiado el lock. Estando todas en la parada del bus nos preparamos con la idea de coger el bus publico e ir a la escuela, este tipo de transporte nos gusta pues nos lucimos y observamos como se les cambian la cara a los chicos, sus ojos son de deseos hacia nosotras e intrusos sus bultos a la hora de bajarse y pasar detrás nuestra nos lo hacen aposta para resfregarce contra nuestros culitos.
Ocurrió un cierto día que íbamos hacía la escuela, el echo no recuerdo exactamente cuando. Lo que si recuerdo que ese día había mucha gente en cada parada el autobús se llenaba cada vez más, hasta que llego un momento que subió tal cantidad de personas que entre las que subían y las que bajaban quede atrapada en la marubunda siendo desplazada al fondo casi aplastada contra la mampara de cristal del bus.
Cuando comencé a intentar reponerme e intentar a mis amigas de donde me encontraba, note como una mano se posaba sobre mis muslos, me quede como petrificada fue deslizándola hacia arriba hasta llegar a mis nalgas. Pensé en formar un escándalo ya que estaba siendo manoseada, alguien se estaba propasando, pero me quede callada pensé que entre tanta gente no me creían, que seguramente acabaría siendo el hazmerreír y sería vergonzoso, por lo que no dije nada dejando lo hacer.
A medida que los minutos esa mano empezó a tocar con más insistencia, notando como con la palma de la mano bien abierta abarcaba aun mejor mis nalgas. Yo me sentía indefensa, pues yo me encontraba con una mano agarraba al apoyabrazos superior sujeto a la barra del techo, mientras que la otra sujetaba mi mochila cargada de libros por lo que no tuve mas remedio de dejarme hacer. Siempre habíamos hablado mis amigas y yo de estas situaciones, de como serían de cómo se sentirían las chicas que son sometidas a esta vejación, pero hasta ese momento no lo había sentido.
Sus manoseos continuaron, por mi cabeza pensaba cuando se bajaría este chico y me dejará ya, o que mi parada estuviera cerca para que me bajará, pero el bus la trayectoria se hacia cada vez mas larga y pausada. Cada vez que se detenía en una parada la recogida de transeunte tardaba cada vez mas por lo que pensé en un complot o algo amañado. Ya no solo sentía una mano sino ambas, pellizcando mis glúteos, agarrándome bien cogida mis nalgas. Notaba como por detrás subía mi falda hasta dejarla a la altura de mi cintura sujetando el bajo con la cintura.
Pero no contento con eso note como introduce su mano por debajo de mi blusa, acariciando mi cintura y subiendo hacia mis pechos, con tal descaró que sabia que nadie nos estaba viendo, posando su mano sobre mi sujetador empezando a recorrer mis pechos por encima hasta agarrar la tira de unión de las copas y tiro de ellos hacia abajo dejando mis pechos libres. Me lo agarro fuertemente con la manos uno de ellos, apretándolos sintiéndolos lo joven que son, me lo empezó a acariciar, subiendo por ellos hasta coger mi pezón y pellizcármelo. Os estaréis preguntando como me sentía verdad, pues no se como me estaba poniendo muy caliente, me estaba excitando no se la explicación, pero empecé a notar como se endurecían mis pechos es una sensación que solo me ocurre cuando a veces me exploro mi cuerpo, aunque os debo que reconocer bastante placentera.
El chico seguía con una de sus mano en mis nalgas, soltándola para agarro mis braguitas tirando fuertemente de ella hacia atrás, rotándola con mi entre pierna incrustándose en mi rajita, comenzó a girar de mis braguitas muy despacio, comenzando como mis labios vaginales se humedecían y notaba como estaba totalmente introducida en mi rajita, para ese momento yo estaba a punto de alcanzar un orgasmo incomprensible para mi. La mano del chico que se encontraba en mi pecho duro, me lo agarraba con la amplitud de su mano soltándolo para ir bajando por mi tórax a mi cintura, recorriendo mi cuerpo pasando por encima de mi falda hasta mis muslos desnudos, notando como esa mano volvía a subir de nuevo acariciando mi joven ingle hasta posar sus dedos sobre mi vulva.
Comenzó a frotar mi vulva, aprovechando como mis braguitas se encontraba entre mis labios vaginales, esto culmino con la llegada de un orgasmo, solté un pequeño gemido al que no pude silenciar. El chico no se detuvo, seguía frotando y presionando mi vulva a hora en círculos, notando como me empezó a escocer y a picar, aunque notaba mi humedad aun mas cuando introdujo uno de sus dedo dentro de mi vagina, echando levemente a un lado mis braguitas, moviéndolo muy suavemente de dentro hacia fuera durante varios minutos, note como se colocaba detrás de mi, restregando su bulto con mis nalgas y colocando su otra mano a la altura de sus pechos agarrando uno y estrujándolo entre sus dedos.
El chico se frotaba contra mis nalgas, se movía en círculos notando como ese bulto duro transmitía su calentura hacía mis nalgas desnudas, todo culmino por un orgasmo por parte de ambos pues no solo sentí de nuevo un orgasmo que me hizo casi desfallecer, sentí mis rodillas abandonarme del placer, sino una humedad en mis nalgas. El chico saco sus dedos húmedos de mi vagina, subiendo su mano hasta introducir sus dedos en mi boca y haciéndome saborear mi propio jugo. Me gusto su sabor pues aunque no puedo explicar su sabor, si os puedo decir que estaba caliente.
A los pocos minutos se abrió las puertas, el chico misterioso, me empujo hacia un lado como una muñeca de trapo, saliendo a la carrera por la puerta y dejarme allí, con la falda levantada por detrás a la vista de algunos, con mis bragas al estilo tanga todavía metida en mi rajita y con el sujetador por debajo de mis pechos. Me sentía sucia, con la sensación de haber sido vejada y humillada (por mi cabeza la palabra violado paso). Aunque eso bastante satisfecha pues alcance dos orgasmos bastante placenteros, y obtenido de una manera hasta ese momento ignorada por mi, dándome una atracción por las situaciones extrema en lugares publico.
Nada más bajarnos les conté a mis amigas lo ocurrido acompañándome a los servicios a asearme, pensé en acercarnos a una jefatura de policía pero desistí. En los servicios me di cuenta que no tenia muestra de semen pues creo que el se corrió dentro de sus pantalones saliendo su semen por la fina tela de sus pantalón humedeciéndose este notando yo su humedad. En la escuela estuve con mi tutora contándole lo ocurrido, la cual me advirtió que el coger el transporte publico nos exponemos a lo ocurrido. Pero al ser sin penetración no se considera violación, lo peor según ella fue el haberme quedado callada pues es una muestra de haber consentido y es culpa nuestra por nuestra aptitud. De todas formas me hicieron una exploración, recomendándome que fuera a visitar un psicólogo para ayudarme.
A partir de ese momento me gusta esa sensación, ese es mi motivo de mi búsqueda de esa sensación tan placentera. Los chicos que han disfrutado de mi saben mis gustos, los demás si tenéis paciencia todos podemos gozar ya que las semanas tienen pocos días y estos tienen pocas horas. Espero que os haya gustado, si queréis que siga contaros mas, me lo decís.
Pues tengo mas de una historia totalmente reales e incluso con chicas. Aquellos que quieran contarme, cualquier cosa os dejo mí email: susanabix@hotmal.com
Me llamo Susana, ante todo gracias a todos los que me habéis escrito. Os agradezco que os haya gustado y haya sido tan placentero como es para mí. Con mucho gusto os relataré todas mis experiencias en transporte públicos.
Como sabéis de mí, soy muy morbosa, me atraen los sitios públicos, los Púb de intercambios, me gusta dejarme hacer tanto a chicos como a chicas, ya que me cuesta decir "no". Lo que me atrae es el sexo con desconocido en sitios públicos, aquellos contactos que me piden solo por el hecho de hacerlo, no me entrego de la misma manera, pues pierdo todo ese contacto de lo desconocido y el morbo.
He mantenido una relación estable con una chica hasta hace un par de semanas, pero mi ruptura es por que no comprendo por que cuando tienes pareja esta no te da la libertad que en un principio me ofreció, algunos amigos me han dicho que es el temor a perder a ese ser querido. Ahora estoy saliendo con un chico, pero tranquilos aquellos que seáis los elegidos disfrutareis de mi cuerpo como yo del vuestro. (Os tengo que advertir que no por decirme que soy un "tío", acabaré antes entre vuestras piernas)
Suelo ir casi todo los fines de semana a club de intercambios de parejas, obteniendo bastantes placer en la mayoría. Me desplazo fuera de mi ciudad para mantener mis contactos. (Como he comentado prefiero que sean de chicos de fuera de mi provincia por evitar malos rollos). Tengo un defecto me viene con facilidad, por lo que creo que ya habéis adivinado que soy multiorgasmica.
De mi sabéis mis rasgos, soy una chica muy sexual de 21 años, bisexual, morena (teñida pues era pelirroja), ojos castaños, mido 1.75 cm., 69 Kg., medidas 90 / 59 / 88 aproximadamente. Soy una sin vergüenza integral, muy simpática, fiestera, bastante loca... Vamos una chica con la que se puede pasar un buen rato. Soy conciente que mi forma de vestir me hace más destacable para ser manoseada, aunque no soy ni fetichista, ni exhibicionista, simplemente me gusta vestir de esta manera.
Mis padres siempre me han inculcado que la mujer es ante todo fiel a su pareja, la educación y la familia es ante todo, aunque el matrimonio no va conmigo y mucho menos los hijos. Antes era la de la idea de que si cogiera a mi pareja poniéndome los cuernos, saldría a buscarme otro. Me gusta leer hoy día leo "Los cien golpees de Melissa P." es buenísimo. Me encanta la música, será el motivo por lo que trasnocho tanto. Me gusta beber aunque solo los fines de semana, pero con moderación pues la ultima vez que me emborrache me ocurrió algo que no fue tan divertido (recuerdo muy vagamente como acabe sin bragas, y con un dolor de mi ojete).
Siempre he pensado que me gustaría vivir de noche y dormir de día, hacer alguna locura, hacer una sesión de fotos y por que no la dieta del cucurucho.
Me inicie con un chico hace bastante tiempo tendría entre unos 14 o 15 años. Fue mi primera vez que hice el amor o exactamente el dia que perdi mi virginidad, aunque espero olvidarlo ni siquiera recuerdo como empezó. Es un error de mi vida, no fue como me lo había imaginado, lo que se es que no disfrute, quede defraudada en ese momento pues imaginaba que eso era “amor”, una palabra sin sentido y vacía. El chico fue a lo que fue, a proporcionarse su propio placer y a perder su virginidad y de paso hacérmelo perder a mí. Su miembro sería de unos 14 cm., lo que recuerdo muy bien pues no sabia exactamente donde introducirla, y menos que debía humedecerme a mi primero… Pero bueno eso será otra historia siempre que queráis leerla.
Hoy día salgo con un chico que conozco desde el colegio, al cual sabe de mis gustos y preferencias. Salimos con otras personas, pero os puedo decir que no estoy, pero es un remedio contra las malas lenguas y por hacernos un favor a ambos. De quien estoy realmente enamorada es de un amigo llamado José, cariñosamente le llamo papi y no es por su edad aunque el tenga 36 años. Es el marido de mi mejor amiga, aunque el es mayor que nosotras, no es nada del otro mundo, por su anatomía es normal (ya que los tíos cachas o musculosos no me gustan nada), es dulce, cariñoso, atento, generoso y todo lo que una chica desea de un chico.
Es como decimos los chicos que nos gustan o son maricones o están casados. Lo peor de todo es que mi amiga me cuenta todo sobre ellos, ya que me pide consejo. Me cuenta con todo tipo de detalles su relación, me cuenta que es insaciable, morboso y que cuenta con un miembro fabuloso. Tuve un lió hace un tiempo con el, sin buscarlo y menos esperarlo. Es la persona que yo había soñado, maduro (pues los canosos me vuelven loca al estilo de Richard Gere), comprensivo, morboso y bien dotado en otras palabras, todo lo que una chica como yo podía desear.
Como ocurrió mi primera experiencia, pues os voy a contar como era yo por esa época, mis inicios en este mundo de caricias a escondidas, en manoseos forzado y en placeres morbosos. Por aquella época mediría 1.63 cm., de unos 60 kilos, complexión delgada, de cabellos pelirrojo largo, ojos castaños. Me definiría como una chica sencilla, amable, cariñosa, normalmente decían de mi que soy muy buena gente. Me encanta hacer locuras, de no parar de reír, soy muy sociable y me gusta hacer amigos. En ese momento era heterosexual (aunque os puedo explicar, me atraía el sexo contrario) y no
tenia pareja alguna.
No recuerdo exactamente cuando comenzó a gustarme los manoseos en los viajes, creo que comenzó por mi época estudiantil por el último curso. Cuando deje ir al colegio en el bus de la escuela para irme con mis amigas, como todas las chicas de mi edad cuando salimos de casa vamos muy modositas ya que soy la hija ideal de mis padres en otras palabras soy su hija modelo, pero nada mas salir de casa me revoluciono.
Mi uniforme de colegial es una falda tipo escocesa hasta las rodillas, camisa con corbata y suéter encima o chaquetilla dependiendo si es invierno o verano, medias por debajo de las rodillas y zapatos. Nada mas salir de casa, me aseguro que estoy lo bastante alejada y que nadie me viera, remango mi falda dejándola bastante corta a medio muslo, las medias me las estiro hasta dejarla por encima de mis rodillas como una cuarta por encima, el suéter me lo coloco en mis hombros o en mi cintura.
El pelo depende como halla salido ese día pero normalmente me gusta llevarlo suelto, para finalizar me pinto un poco, ya sabéis los labios y los ojos. Para mas tarde encontrarme con mis compañeras que igual que yo, se han cambiado el lock. Estando todas en la parada del bus nos preparamos con la idea de coger el bus publico e ir a la escuela, este tipo de transporte nos gusta pues nos lucimos y observamos como se les cambian la cara a los chicos, sus ojos son de deseos hacia nosotras e intrusos sus bultos a la hora de bajarse y pasar detrás nuestra nos lo hacen aposta para resfregarce contra nuestros culitos.
Ocurrió un cierto día que íbamos hacía la escuela, el echo no recuerdo exactamente cuando. Lo que si recuerdo que ese día había mucha gente en cada parada el autobús se llenaba cada vez más, hasta que llego un momento que subió tal cantidad de personas que entre las que subían y las que bajaban quede atrapada en la marubunda siendo desplazada al fondo casi aplastada contra la mampara de cristal del bus.
Cuando comencé a intentar reponerme e intentar a mis amigas de donde me encontraba, note como una mano se posaba sobre mis muslos, me quede como petrificada fue deslizándola hacia arriba hasta llegar a mis nalgas. Pensé en formar un escándalo ya que estaba siendo manoseada, alguien se estaba propasando, pero me quede callada pensé que entre tanta gente no me creían, que seguramente acabaría siendo el hazmerreír y sería vergonzoso, por lo que no dije nada dejando lo hacer.
A medida que los minutos esa mano empezó a tocar con más insistencia, notando como con la palma de la mano bien abierta abarcaba aun mejor mis nalgas. Yo me sentía indefensa, pues yo me encontraba con una mano agarraba al apoyabrazos superior sujeto a la barra del techo, mientras que la otra sujetaba mi mochila cargada de libros por lo que no tuve mas remedio de dejarme hacer. Siempre habíamos hablado mis amigas y yo de estas situaciones, de como serían de cómo se sentirían las chicas que son sometidas a esta vejación, pero hasta ese momento no lo había sentido.
Sus manoseos continuaron, por mi cabeza pensaba cuando se bajaría este chico y me dejará ya, o que mi parada estuviera cerca para que me bajará, pero el bus la trayectoria se hacia cada vez mas larga y pausada. Cada vez que se detenía en una parada la recogida de transeunte tardaba cada vez mas por lo que pensé en un complot o algo amañado. Ya no solo sentía una mano sino ambas, pellizcando mis glúteos, agarrándome bien cogida mis nalgas. Notaba como por detrás subía mi falda hasta dejarla a la altura de mi cintura sujetando el bajo con la cintura.
Pero no contento con eso note como introduce su mano por debajo de mi blusa, acariciando mi cintura y subiendo hacia mis pechos, con tal descaró que sabia que nadie nos estaba viendo, posando su mano sobre mi sujetador empezando a recorrer mis pechos por encima hasta agarrar la tira de unión de las copas y tiro de ellos hacia abajo dejando mis pechos libres. Me lo agarro fuertemente con la manos uno de ellos, apretándolos sintiéndolos lo joven que son, me lo empezó a acariciar, subiendo por ellos hasta coger mi pezón y pellizcármelo. Os estaréis preguntando como me sentía verdad, pues no se como me estaba poniendo muy caliente, me estaba excitando no se la explicación, pero empecé a notar como se endurecían mis pechos es una sensación que solo me ocurre cuando a veces me exploro mi cuerpo, aunque os debo que reconocer bastante placentera.
El chico seguía con una de sus mano en mis nalgas, soltándola para agarro mis braguitas tirando fuertemente de ella hacia atrás, rotándola con mi entre pierna incrustándose en mi rajita, comenzó a girar de mis braguitas muy despacio, comenzando como mis labios vaginales se humedecían y notaba como estaba totalmente introducida en mi rajita, para ese momento yo estaba a punto de alcanzar un orgasmo incomprensible para mi. La mano del chico que se encontraba en mi pecho duro, me lo agarraba con la amplitud de su mano soltándolo para ir bajando por mi tórax a mi cintura, recorriendo mi cuerpo pasando por encima de mi falda hasta mis muslos desnudos, notando como esa mano volvía a subir de nuevo acariciando mi joven ingle hasta posar sus dedos sobre mi vulva.
Comenzó a frotar mi vulva, aprovechando como mis braguitas se encontraba entre mis labios vaginales, esto culmino con la llegada de un orgasmo, solté un pequeño gemido al que no pude silenciar. El chico no se detuvo, seguía frotando y presionando mi vulva a hora en círculos, notando como me empezó a escocer y a picar, aunque notaba mi humedad aun mas cuando introdujo uno de sus dedo dentro de mi vagina, echando levemente a un lado mis braguitas, moviéndolo muy suavemente de dentro hacia fuera durante varios minutos, note como se colocaba detrás de mi, restregando su bulto con mis nalgas y colocando su otra mano a la altura de sus pechos agarrando uno y estrujándolo entre sus dedos.
El chico se frotaba contra mis nalgas, se movía en círculos notando como ese bulto duro transmitía su calentura hacía mis nalgas desnudas, todo culmino por un orgasmo por parte de ambos pues no solo sentí de nuevo un orgasmo que me hizo casi desfallecer, sentí mis rodillas abandonarme del placer, sino una humedad en mis nalgas. El chico saco sus dedos húmedos de mi vagina, subiendo su mano hasta introducir sus dedos en mi boca y haciéndome saborear mi propio jugo. Me gusto su sabor pues aunque no puedo explicar su sabor, si os puedo decir que estaba caliente.
A los pocos minutos se abrió las puertas, el chico misterioso, me empujo hacia un lado como una muñeca de trapo, saliendo a la carrera por la puerta y dejarme allí, con la falda levantada por detrás a la vista de algunos, con mis bragas al estilo tanga todavía metida en mi rajita y con el sujetador por debajo de mis pechos. Me sentía sucia, con la sensación de haber sido vejada y humillada (por mi cabeza la palabra violado paso). Aunque eso bastante satisfecha pues alcance dos orgasmos bastante placenteros, y obtenido de una manera hasta ese momento ignorada por mi, dándome una atracción por las situaciones extrema en lugares publico.
Nada más bajarnos les conté a mis amigas lo ocurrido acompañándome a los servicios a asearme, pensé en acercarnos a una jefatura de policía pero desistí. En los servicios me di cuenta que no tenia muestra de semen pues creo que el se corrió dentro de sus pantalones saliendo su semen por la fina tela de sus pantalón humedeciéndose este notando yo su humedad. En la escuela estuve con mi tutora contándole lo ocurrido, la cual me advirtió que el coger el transporte publico nos exponemos a lo ocurrido. Pero al ser sin penetración no se considera violación, lo peor según ella fue el haberme quedado callada pues es una muestra de haber consentido y es culpa nuestra por nuestra aptitud. De todas formas me hicieron una exploración, recomendándome que fuera a visitar un psicólogo para ayudarme.
A partir de ese momento me gusta esa sensación, ese es mi motivo de mi búsqueda de esa sensación tan placentera. Los chicos que han disfrutado de mi saben mis gustos, los demás si tenéis paciencia todos podemos gozar ya que las semanas tienen pocos días y estos tienen pocas horas. Espero que os haya gustado, si queréis que siga contaros mas, me lo decís.
Pues tengo mas de una historia totalmente reales e incluso con chicas. Aquellos que quieran contarme, cualquier cosa os dejo mí email: susanabix@hotmal.com
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